Chihuahua, Chih.- Kilómetros de automóviles y tráileres detenidos, conductores desesperados por llegar a su destino y miles de creyentes caminando hacia la capilla de San Judas Tadeo marcaron este 28 de octubre la carretera a Delicias, donde las filas vehiculares superaron los 10 kilómetros en ambos sentidos de circulación.

Mientras cientos de peregrinos avanzaban para cumplir sus mandas y agradecer los favores recibidos del santo, automovilistas y transportistas permanecían atrapados en el congestionamiento, algunos con destino a Delicias, Jiménez y otras localidades, donde debían continuar sus actividades laborales.

La movilización de los fieles, que cada año acuden a esta celebración religiosa, obligó a reducir la circulación a un solo carril en el tramo cercano a la capilla. Antes de llegar al lugar, los conductores encontraban una línea de conos anaranjados que delimitaban el paso, además de una patrulla y un elemento de la Guardia Nacional que desviaban el tráfico para prevenir accidentes.

La medida buscaba proteger a los peregrinos que caminan a un costado de la carretera, expuestos al constante paso de vehículos pesados y particulares, en una jornada en la que la devoción religiosa convierte este tramo carretero en un punto de concentración masiva.

Para quienes intentaban continuar su camino, la espera podía prolongarse una hora y media o incluso más, dependiendo del avance de la circulación y de la cantidad de personas que llegaban a la capilla.

Sin embargo, mientras algunos conductores aguardaban con paciencia para poder avanzar, otros automovilistas se incorporaban a la zona con la intención de encontrar un lugar donde estacionarse, descender de sus vehículos y acercarse al templo para agradecer a San Judas Tadeo por los favores recibidos o pedir su intercesión.

Así, entre el congestionamiento, el movimiento de los tráileres y el paso constante de los caminantes, la carretera se convirtió en escenario de dos realidades: la de quienes necesitan llegar a tiempo a sus destinos y la de miles de creyentes para quienes detenerse ante la imagen de San Judas representa una promesa, una esperanza y una manera de agradecer por aquello que consideran un milagro.