Chihuahua, Chih.- La Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSPE) habría incumplido hasta siete reglas establecidas en los Protocolos Nacional de Actuación, tanto para seguridad en salas como en traslados, en el caso de Edwin C. C., quien falleció estando bajo custodia de policías procesales de dicha corporación, tras ser golpeado y torturado desde su estancia en los separos del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) hasta su llegada al Cereso 1 de Aquiles Serdán.
Con la reforma constitucional del 18 de junio de 2008 que instauró el sistema penal acusatorio y oral y en cumplimiento con el Código Nacional de Procedimientos Penales, la federación y los Estados aprobaron modelos nacionales de actuación entre ellos, el de Seguridad en Salas y el de Traslados.
El Protocolo Nacional de Actuación para Seguridad en Salas regula cómo cuidar al detenido mientras está en el edificio de los juzgados: la celda o “área de seguridad”, la sala de audiencia y la salida.
Ordena también que haya un responsable de la custodia (RCI) por cada detenido, un responsable de la seguridad de la audiencia (RSA) y un encargado en cada centro de justicia. Incluye una escala para el uso de la fuerza y un procedimiento para emergencias médicas.
El Protocolo Nacional de Actuación — Traslado Regula cómo llevar a una persona de un lugar a otro y cómo entregarlo.
Ordena planear según el riesgo, revisar a la persona antes de moverla, atender de inmediato cualquier emergencia médica y entregarla al penal con certificado médico y acuse de recibo.
Los dos documentos están cosidos: el de Traslado remite al de Seguridad en Salas para entrar y salir de los juzgados, y el de Salas remite a las reglas de traslado para la salida hacia el penal.
La idea es simple: no debe haber un solo minuto en que un detenido esté sin un responsable con nombre y cargo.
Sin embargo, es posible señalar que ambos protocolos fueron incumplidos al analizar la narrativa de los hechos expuesta durante la audiencia inicial en contra de los agentes Ramón Alejandro O. O., de 24 años; Carlos Gerardo O. A., de 36; Silvino P. M., de 59; y Luis Carlos G. C., de 24.
De acuerdo con lo expuesto por el Ministerio Público, la mañana del 8 de julio la víctima fue trasladada desde los separos de la Fiscalía de Distrito Zona Centro (FDZC) hacia las celdas del TSJ, donde ingresó cerca de las 9:30 de la mañana, sin lesiones corporales graves ni visibles, para ser presentado en audiencia ese mismo día.
Un testigo expuso además que, al momento de que fueron por él a la Fiscalía, Edwin tuvo un altercado con uno de los oficiales procesales, quien presumiblemente es uno de los agresores.
Posteriormente, a las 11:34, tuvo otro altercado menor con un detenido en las celdas del Tribunal, por lo que les fue llamada la atención a ambos.
Una vez concluida la audiencia de Edwin, poco después de las 14:30 de la tarde, agentes de la Policía Procesal fueron a los separos, lo sacaron al pasillo y lo derribaron al suelo, golpeándolo brutalmente de manera conjunta, además de darle patadas, atacarlo con un bastón recto, uno retráctil y darle descargas eléctricas con un táser.
Según la carpeta de investigación, la agresión fue ejecutada como castigo personal contra el detenido por haber alterado el orden.
Posterior a la golpiza, y pese a encontrarse en malas condiciones de salud, el detenido fue trasladado al Cereso 1 a las 15:00 horas en una camioneta, llegando al área de ingresos a las 15:46 horas.
De acuerdo con la cronología de la Fiscalía, la llegada del detenido al Cereso es la que habría sido exhibida en videos que se hicieron públicos en medios de comunicación horas antes de la audiencia inicial.
En la primera grabación, tomada a las 15:50 horas, puede verse cómo la víctima, parcialmente consciente, es arrastrada al interior de la aduana de revisión donde fue dejada en el suelo por al menos seis policías.
También puede observarse que los agentes le arrojan agua con un balde; lo patean e incluso le ponen el pie sobre el cuello.
En otro video de las 17:43 horas, Edwin aparece completamente desvanecido en una silla de ruedas y empieza a presentar convulsiones, espasmos y deterioro de funciones vitales.
Los oficiales lo colocan en el piso y luego el personal médico del penal llega para atenderlo, pero ya era demasiado tarde.
De lo anterior es posible advertir que fue incumplida la primera obligación establecida en las reglas generales el protocolo para la actuación durante la estancia de los detenidos en una sala o sede judicial: la de garantizar la seguridad del detenido mientras está en el juzgado y también frente a otros internos.
Edwin, según lo narrado, tuvo un altercado con otro detenido y posteriormente fue agredido violentamente por los policías, todo dentro las instalaciones del TSJ, sin que nadie hubiera dado aviso al juez.
La segunda regla que no fue satisfecha es la de contar con un custodio (RCI) por cada detenido, ya que los mismos hechos exhiben que dos personas recluidas en las mismas celdas protagonizaron un pleito que ameritó, por lo menos, una amonestación verbal.
El tercer protocolo incumplido fue el de usar la fuerza sólo si la persona se resiste, de forma gradual y proporcional, y después de agotar los medios no violentos.
En su exposición, el MP indicó que la víctima discutió con el otro detenido pasadas las 11:30, pero fue atacada por los agentes hasta después de las 14:30 cuando incluso ya había concluido su audiencia, no había entonces justificación para someterlo.
La cuarta violación al protocolo está ligada a la anterior, pues los oficiales utilizaron métodos de uso de fuerza no permitidos.
Mientras las reglas establecen la posibilidad de aplicar candados de mano o cinchos para inmovilizar, así como objetos que no causen daño grave ni la muerte en caso de resistencia o violencia, o incluso arma de fuego para repeler una agresión, los datos revelados en la audiencia y los videos hablan de patadas, golpes y descargas eléctricas además de baldazos de agua y otros tratos denigrantes.
En quinto lugar está el revisar a la persona antes de trasladarla, lo cual no parece haber ocurrido pues la teoría del caso señala que el detenido ya estaba en mal estado desde que fue golpeado en el TSJ y aun así lo llevaron directamente al penal.
Como sexta violación a las reglas de custodia y traslado, los agentes responsables no avisaron que el hombre estaba herido antes de llevárselo del Tribunal, pese a que es parte del protocolo que, ante cualquier emergencia médica, debe brindársele a la persona los primeros auxilios y servicio médico, además de avisar al juez.
En este caso no sólo no avisaron a la autoridad ni solicitaron a un médico en las celdas del TSJ, sino que al llegar al Cereso continuaron las negligencias para atender a una persona con evidentes problemas de salud.
Finalmente, el personal de la SSPE no trató al detenido con respeto a sus derechos humanos; además de la obvia agresión, el hombre fue arrastrado por el piso y dejado tendido mientras los agentes lo movían con los pies, luego lo colocaron en una silla de ruedas pese a que no podía sentarse y estaba convulsionándose.