Chihuahua.- Las colillas de cigarro son uno de los residuos más comunes y contaminantes del planeta, aunque por su tamaño muchas personas las consideran inofensivas, en realidad pueden representar una amenaza ambiental grave que afecta el agua, suelo, fauna y la imagen urbana de la ciudades; en Chihuahua donde es común el consumo de tabaco diariamente, este problema también existe en calles, banquetas, parques y alcantarillas.

De acuerdo con la encuesta de prevalencia de consumo de sustancias psicoactivas presentada por Ficosec, el 32% de las personas encuestadas en el estado de Chihuahua afirmó haber consumido tabaco alguna vez, lo que representa alrededor de 780 mil personas, además el 21% de la población reportó haber fumado durante el ultimo año.

De la misma forma, encuestas como la presentada anteriormente señalan que el consumo de tabaco comienza cada vez a edades más tempranas en nuestro estado, en la misma señalan que el 74% de los consumidores de tabaco en nuestro estado dice haber iniciado antes de los 17 años.

Los datos presentados permiten dimensionar el impacto del tabaquismo en la entidad y por consecuencia la enorme cantidad de colillas que terminan diariamente en la vía pública; el problema ambiental empieza cuando alguien arroja una de éstas al suelo.

Los filtros de los cigarros están elaborados principalmente por acetato de celulosa, un tipo de plástico de un solo uso que puede tardar entre 10 y 14 años en degradarse completamente.

Durante este tiempo liberan sustancias tóxicas como nicotina, alquitrán, arsénico, plomo, cadmio e hidrocarburos, estos químicos se filtran al suelo o son arrastrados por la lluvia hacia alcantarillas, arroyos y cuerpos de agua.

Especialistas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierten que una sola colilla puede contaminar entre 15 y 50 litros de agua potable, dependiendo de las condiciones del entorno.

El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) en nuestro país arroja que en todo el mundo desechan aproximadamente 4.5 billones de colillas en parques, calles, playas y mares convirtiéndolas en el residuo más abundante del planeta; y el impacto no termina ahí, las colillas también afectan directamente a los animales. Aves, peces y otras especies suelen confundirlas con alimento, incluso hay registros de aves utilizándolas como alimento para sus crías.

En ciudades como Chihuahua capital, las colillas frecuentemente terminan en las alcantarillas, durante las lluvias son arrastradas hacia el drenaje pluvial y posteriormente a cuerpos de agua, donde liberan microplásticos y compuestos tóxicos, además de que pueden contribuir al taponamiento de coladeras y aumentar problemas de contaminación urbana.