Chihuahua.- El secretario general de Gobierno, Santiago De la Peña, afirmó que la planta de gas natural construida para abastecer a las unidades Ankai del sistema Bowí nunca resultó rentable y consideró que la administración anterior no debió invertir recursos públicos en un proyecto que hoy permanece sin utilidad operativa.

El funcionario sostuvo que la infraestructura perdió sentido desde que dejaron de circular los camiones de gas natural comprimido y advirtió que mantener instalaciones sin funcionamiento únicamente representa un gasto permanente para el erario estatal.

“Ahora que ya no tenemos autobuses de gas natural, menos rentable será”, expresó De la Peña al señalar que el Gobierno del Estado no debe destinar dinero público a proyectos que no generan beneficios reales para la población. El secretario comparó el caso con “tener una refinería que no refina” y cuestionó la lógica de conservar una planta de gas cuando ya no existe necesidad de utilizarla dentro del sistema de transporte.

De la Peña indicó que la decisión de construir la planta ocurrió durante la administración del exgobernador Javier Corral y dijo esperar que en aquel momento hubiera existido una explicación técnica o financiera para justificar la inversión. Sin embargo, sostuvo que actualmente la infraestructura “ya no le sirve a los chihuahuenses” y afirmó que el Estado no continuará sosteniendo un proyecto que sigue generando costos de mantenimiento.

“Los contribuyentes no tienen por qué pagarlo con su dinero”, declaró al insistir en que los recursos públicos deben dirigirse a áreas prioritarias y no a instalaciones improductivas.

La declaración ocurre luego de que trascendiera que la Operadora de Transporte Vivebús Chihuahua acordó el cierre definitivo de la planta de Gas Natural Comprimido debido a pérdidas acumuladas por más de 39 millones de pesos entre 2019 y 2024.

Información obtenida vía transparencia revela que la planta registró egresos por 76.5 millones de pesos frente a ingresos por apenas 37.2 millones, situación que derivó en un déficit financiero superior al 50 por ciento. La infraestructura había sido construida para abastecer a 32 camiones Ankai adquiridos en 2019 durante el gobierno corralista. Las unidades presentaron fallas mecánicas recurrentes y finalmente quedaron fuera de circulación, lo que dejó sin demanda principal a la planta de combustible.

El proyecto de comercialización pública del gas natural fue autorizado en octubre de 2020 por el Consejo Directivo de la Operadora de Transporte, bajo el argumento de aprovechar la infraestructura instalada para generar ingresos adicionales.

No obstante, la mayor parte de los recursos provenían del autoconsumo de los propios autobuses del Bowí, rubro que desapareció cuando los vehículos dejaron de operar.

Actualmente, el resguardo básico de las instalaciones representa un gasto anual superior a los 351 mil pesos, mientras que el Gobierno estatal no ha definido todavía un proyecto para desmontar los tanques y equipos de compresión instalados en el predio.