Chihuahua.- Entre el crujir del chicharrón recién “tronado” y el aroma inconfundible de la manteca limpia, Mauro César Carrasco Nieto ha construido, con base en esfuerzo y sazón, un negocio que hoy es un punto de referencia para los amantes de la carne de cerdo en la ciudad.

Con una sonrisa permanente y trato cercano, Mauro atiende junto a sus hijos, su yerno y su equipo de trabajo a una clientela fiel que regresa una y otra vez. “Aquí vendemos de todo lo que sale del marrano”, dice con orgullo. En sus vitrinas pueden encontrarse desde manitas de puerco, cueritos y chicharrón de pierna, hasta carnitas, chamorros, costillas, morcón y el producto estrella del momento: el pork belly.

"Es el más caro, pero también el más vendido", explica, "es la panceta, lo más jugoso, y asemeja a un corte fino de res, como un rib eye, nomás que aquí es el chicharrón con carne de la costilla", añade, destacando la calidad que ha posicionado este corte como el favorito de sus clientes, ya sea como botana o platillo principal.

Pero detrás del sabor hay un proceso meticuloso. La jornada inicia antes de que salga el sol. "Empezamos a las 7:00 de la mañana, abrimos a las 8:00 y cerramos a las 5:30 de la tarde”, relata. Cada pieza que llega al negocio es trabajada desde cero. “Todo viene crudo, nosotros lo oreamos, lo sancochamos y lo tronamos. De ahí mismo sacamos la manteca, y es muy limpia”, dijo Carrasco.

Ese detalle marca la diferencia. “No usamos manteca requemada, por eso el sabor nos distingue”, afirma. Además, revela que su receta incluye ingredientes especiales: “tenemos nuestra receta secreta”, comenta con una sonrisa que deja entrever años de experiencia.

El acompañamiento perfecto tampoco falta: chiles güeritos curtidos que complementan el sabor intenso de los productos, preparados de manera completamente artesanal. “Todo lo hacemos aquí, no compramos nada ya hecho, por eso sabe diferente”, subraya.

La historia de este negocio comenzó hace más de 20 años, cuando don Mauro producía desde su casa y vendía a vecinos y tiendas.

Hace una década estableció su local en la colonia Robinson, en la calle Camargo 2601, a un costado del periférico Lombardo Toledano, donde hoy está la matriz de Chicharrones y Carnitas Carrasco.

El crecimiento sigue adelante. “Vamos a abrir dos sucursales más en Jardines de San Agustín, etapa uno, frente a un nuevo supermercado; otra en la avenida Equs, frente a un restaurante de mariscos, ya en unos días estarán listas”, adelantó, reflejando el éxito de un modelo basado en calidad y constancia.

La materia prima, explica, es seleccionada cuidadosamente. “Compramos por cajas la carne, la traen de Estados Unidos por toneladas, todo es de importación, pero aquí lo trabajamos completamente”, detalló.

A pesar del crecimiento, don Mauro no pierde de vista lo esencial: el cliente. “La gente vuelve por el sabor y la calidad; se van contentos, con un buen sabor de boca”, aseguró.

Así, entre fuego, grasa y tradición, este negocio familiar no sólo alimenta a sus clientes, sino que también mantiene viva una forma de trabajo donde el sabor auténtico de la carne de puerco sigue siendo el principal protagonista.