Chihuahua, Chih.- Ados días de la ‘Marcha por la Familia’, convocada para este sábado 20 de junio, Karla Arvizo Lozano, presidenta del Comité de la Diversidad Sexual, y Mariela Castro Flores, analista política e investigadora de la derecha y los conservadurismos en Chihuahua, coincidieron en que el riesgo no es la caminata sino la exclusión, el respaldo oficial por parte de las autoridades, así como la violencia simbólica que esta representa contra los sectores de la población más vulnerables.

En entrevista para este medio de comunicación, ambas refirieron que existen tintes políticos, religiosos y económicos detrás del evento y cuestionaron incluso, el respaldo abierto por parte del Municipio de Chihuahua.

“Quiero que quede muy claro que yo estoy muy en favor de la libre manifestación. Así como nosotras tenemos el derecho de manifestarnos en favor de los derechos humanos, hay gente que no está de acuerdo y también tiene su derecho a manifestarse”, dijo Arvizo Lozano.

Aunado a eso, la activista descartó boicotear dicho acto aún cuando estas personas lo han hecho por años.

“Sabemos que es una marcha antiderechos, mal llamada por la familia, porque en México y en el mundo existen diversos tipos de familia; para estas personas la familia implica mamá, papá, hijo, hija y perrito, sin embargo, hay muchas más”.

Señaló que ese modelo deja fuera a madres autónomas, padres solteros, abuelas que crían nietos, hermanos que crían a sus hermanos e inclusive a madres buscadoras.

“Básicamente, dejan fuera a todo lo que sale de su núcleo que para ellos no entra como familia, pero que hagan su marcha, no pasa nada, no nos preocupa, no hay manera que su marcha nos quite los derechos humanos”.

En lo que respecta al respaldo por parte del Gobierno municipal, específicamente del alcalde Marco Bonilla y el Partico Acción Nacional (PAN), la presidenta refirió que eso sí es un acto que violenta porque “vivimos en un estado laico”.

A su vez, señaló que hay algunos discursos difundidos por ellos mismos que incluso pueden dañar a sus propias familias.

“Es verdaderamente triste que muchas veces no se percatan de que su discurso moralista puede tener otros alcances, quizá quieren atacarme a mí pero yo estoy fuera de sus vidas y desgraciadamente por el Comité hemos acompañado a adolescentes que los corren de sus casas precisamente por su orientación sexual e identidad de género y muchos de ellos piensan o terminan con su vida”.

Arvizo Lozano hizo un llamado a que estas personas respeten a sus propias familias. Mariela Castro Flores, analista política e investigadora de la derecha coincidió en que la manifestación está tutelada por la Constitución, pero alertó sobre las narrativas.

“Como cualquier tipo de manifestación, es un derecho tutelado. Esos son derechos constitucionales. No es que vaya en contra de la normativa. Aquí el riesgo es el tipo de discursos que establecen, que son una franca alusión a narrativas que fomentan prejuicios, discursos de odio, que sí traducen en la vulneración de los derechos de ciertos sectores”, externó.

La especialista ubicó la marcha dentro del fenómeno global de “nuevas derechas” y describió a Chihuahua como un “estudio de caso” de derecha emergente.

“Usan un discurso de ultranacionalismo: hacer uso de los símbolos, apelar a la identidad nacional con la finalidad de excluir. A eso se le asocia el conservadurismo religioso y moral, y el clasismo de decir ‘somos nosotros, la gente buena, la gente de bien’, y a su vez, asumir que hay un otros que se dibujan como amenaza”.

Explicó que este grupo ve como amenaza a la gente que viene de fuera, a los chilangos, a la gente que básicamente, viene del sur.

“Esa cosa de ‘Chihuahua para los chihuahuenses’, ‘el agua para Chihuahua’, ‘el águila que devora serpientes, tiene tintes políticos y es ahí donde entra también una violación a la laicidad”.

La académica explicó que el modelo de “familia buena y trabajadora” reduce quién merece protección del Estado.

“Todo lo que está afuera, lo que está en las periferias de lo que es considerado lo bueno, lo deseable, pues es lo que no permite el reconocimiento de las necesidades y de las demandas históricas y hay temas como desaparición forzada, feminicidio, desplazamiento de las familias por efectos de la violencia en la Sierra que están como fenómenos desatendidos. La violencia simbólica es traducida en violencia institucional, porque la falta de reconocimiento es traducida en que no diseñen políticas públicas ni asignen presupuestos”.

De igual manera, Castro Flores dijo que una de las estrategias de las personas que organizan esta marcha, es ser combativos.

“El colocarse como las nuevas víctimas de un sistema corrupto es una de sus estrategias porque capitaliza mucho las emociones: el miedo, la frustración, el enojo”.

Añadió además que, esas personas operan con “posverdad”. “Desdeña el conocimiento científico, la ley, la evidencia. Dicen cualquier cosa que ni es comprobable ni verificable, pero es muy efectiva porque el algoritmo lo ofrece. Reditúa mucho en likes, en vistas, es muy redituable económicamente”.

Dijo además que generalmente están centrados en el retroceso de derechos ya conquistados. “Pretenden judicializar lo que ya está conquistado, el matrimonio igualitario ya es un derecho, la gente se puede casar. El aborto ya es legal, nadie puede ir a la cárcel, sin embargo, estos grupos siguen sosteniéndose en esta narrativa que dice que moralmente es malo”.

Mariela Castro Flores finalizó haciendo énfasis en que la ultraderecha “es un proyecto político, pero también económico y es un proyecto de las élites, de los consorcios internacionales, las empresas transnacionales que necesitan hasta de lugares tan pequeños como Chihuahua para seguir operando”.