Chihuahua, Chih.- Detrás de cada negocio de comida existe una historia, pero pocas son tan conmovedoras como la de Elizabeth Montañez, propietaria de El Burrito Carnívoro, un puesto donde diariamente preparan burritos, montados y gorditas que han conquistado el gusto de cientos de clientes. Sin embargo, más allá de los platillos, este emprendimiento nació de una de las pruebas más difíciles que una persona puede enfrentar.

Hace poco más de ocho años, la vida de Elizabeth cambió de manera radical tras perder a su esposo y a uno de sus hijos en un accidente automovilístico. Ante la necesidad de salir adelante y brindar sustento a su hija, tomó la decisión de iniciar un negocio propio que le permitiera trabajar y, al mismo tiempo, estar cerca de su familia.

“Perdí a mi esposo y a mi hijo en un accidente automovilístico y tuve que iniciar con un negocio para trabajar y poder cuidar a mi hija también”, recuerda Elizabeth.

Lo que comenzó como una alternativa para generar ingresos se convirtió con el paso del tiempo en una fuente de estabilidad económica y en un proyecto de vida. Hoy, El Burrito Carnívoro es reconocido por ofrecer comida tradicional elaborada con ingredientes que conservan el sabor de la cocina regional.

Entre las especialidades del lugar destacan las gorditas estilo sierra, preparadas con maíz azul, natural y harina.

Además, los clientes pueden encontrar burritos y montados elaborados al momento, opciones que han ganado la preferencia de quienes buscan un desayuno o almuerzo abundante y lleno de sabor.

Aunque el menú es variado,

Elizabeth asegura que las gorditas son las grandes favoritas de los comensales. “Vendemos mucho las gorditas y los montados”, comenta.

La jornada en el puesto comienza temprano. Desde las 7:30 de la mañana, Elizabeth y su equipo reciben a los primeros clientes. El negocio permanece abierto hasta las 2:30 o 3:00 de la tarde, dependiendo de la afluencia del día, sin embargo, existe una hora en la que el movimiento es especialmente intenso.

“Cuando más gente tenemos es entre las 09:30 y 10:30 de la mañana, que es cuando se acumula más la gente”, explica.

El éxito de El Burrito Carnívoro es resultado de años de trabajo constante, sacrificio y dedicación. Lo que inició como una necesidad económica terminó convirtiéndose en una actividad que le brinda satisfacción personal y mejores ingresos de los que podría obtener en muchos empleos formales.

Por ello, cuando le preguntan qué mensaje les daría a quienes aún tienen dudas sobre emprender, Elizabeth habla desde la experiencia y el esfuerzo cotidiano.

“Lo mío fue una necesidad, y ahorita te podría decir que no lo dejo porque sí te remunera. Saco un salario mucho mayor que el que pudiera ganar en otro empleo”, afirma.

Su historia demuestra que, incluso en los momentos más difíciles, es posible encontrar una oportunidad para reconstruir el camino. Con trabajo, perseverancia y una receta cargada de tradición, Elizabeth transformó la adversidad en un negocio que hoy no sólo alimenta a sus clientes, sino también los sueños de una mujer que decidió no rendirse.

Cada gordita, burrito y montado que sale de El Burrito Carnívoro lleva consigo una historia de lucha y superación, una muestra de que el emprendimiento puede convertirse en una herramienta para salir adelante y construir un mejor futuro.