Chihuahua, Chih.- Tres estudiantes del Instituto Superior de Arquitectura y Diseño (ISAD) de Chihuahua lograron lo que cientos de futuros arquitectos de todo el país persiguen cada año: ganar el primer lugar nacional del Saint-gobain Architecture Student Contest y convertirse en los representantes de México en la final internacional que será celebrada del 23 al 25 de junio en Belgrado, Serbia.

Kathia Decanini, Gabriel Chairez y Diego Flores encabezan el equipo que desarrolló la propuesta “NODO SAVA: Between Nature and City”, un proyecto que destacó entre las iniciativas presentadas por estudiantes de alrededor de 400 escuelas de arquitectura del país, consolidando al ISAD como una de las instituciones emergentes más competitivas en el ámbito del diseño arquitectónico y la construcción sostenible.

La victoria adquiere un significado especial al considerar el nivel de la competencia. El segundo lugar nacional fue para la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), mientras que el tercero a la Universidad Iberoamericana. Compartir el podio con dos de las instituciones académicas más reconocidas del país representa un logro que trasciende lo individual y refleja la capacidad de las instituciones del norte de México para competir al más alto nivel.

Para Diego Flores el camino hacia el triunfo comenzó con una decisión compartida entre los tres integrantes del equipo.

“Todos estuvimos de acuerdo en que era un concurso que queríamos ganar, que queríamos llegar a representar a la escuela. Ese fue el primer acuerdo entre nosotros: esforzarnos lo más que pudiéramos para llegar a ese punto”, explicó.

A partir de ahí comenzó un intenso proceso de investigación. Los estudiantes estudiaron a profundidad las bases del certamen, analizaron el contexto urbano y ambiental planteado por la convocatoria y buscaron asesoría más allá de las aulas.

“Fue demasiada investigación por parte de los tres. También era mucho trabajo externo de la escuela, porque preguntábamos a asesores, profesores de otras materias o amigos arquitectos que nos pudieran dar retroalimentación. Siempre que teníamos alguna discusión buscábamos respuestas por otras partes para tener una visión más colectiva”, señaló.

Flores considera que una de las claves del éxito fue dejar de lado la idea de que el proyecto podía construirse únicamente desde la visión de sus autores.

“Fue preguntar mucho, estar siempre buscando dar más. Bajamos un poco el ego del arquitecto y buscamos apoyo por otros medios para llegar a un mejor resultado”, comentó.

La propuesta también estuvo influida por la experiencia de vivir en Chihuahua, una región marcada por condiciones climáticas extremas. La vegetación se convirtió en uno de los ejes centrales del proyecto.

“Lo principal es la vegetación. Observamos cómo ayuda a generar sombra, a filtrar el agua y a mejorar las condiciones del entorno. Son cosas a las que somos sensibles por vivir aquí y que pudimos trasladar al proyecto”, explicó.

La noticia de haber superado a universidades con décadas de prestigio nacional tomó por sorpresa al equipo. Kathia Decanini recuerda que, aunque tenían la meta de obtener el primer lugar en la etapa regional, una vez frente al jurado nacional decidieron concentrarse únicamente en hacer el mejor trabajo posible. “

Fuimos con la mentalidad de hacer todo lo que estuviera en nuestras manos. Los resultados son algo que no controlamos”, afirmó.

Para la estudiante, el verdadero diferencial estuvo en la comprensión profunda de las necesidades humanas detrás del proyecto.

“Cambió mucho el enfoque cuando dejamos de pensar solamente en ganar y nos concentramos en cómo mejorar la vida de las personas. Entender el sitio y adaptarnos a sus necesidades fue fundamental”, señaló.

Decanini considera que este resultado también envía un mensaje importante sobre el talento que existe fuera de los grandes centros académicos del país.

“Creo que nos dice que en México hay muchas universidades fuera del centro del país que tienen voces y gente haciendo cosas muy importantes. Sólo es cuestión de voltear a ver lo que se está haciendo afuera”, expresó.

Añadió que este logro ayuda a posicionar tanto al ISAD como a Chihuahua dentro del panorama nacional de la arquitectura.

“Pone el nombre de la escuela más en el radar y abre puertas para que otros alumnos también puedan estar más en el mapa y que la gente voltee a ver lo que estamos haciendo en Chihuahua y en el norte”, dijo.

Ahora, el reto será representar a México frente a equipos provenientes de más de 30 países, entre ellos China, Japón, Francia, Italia, España, Reino Unido, India, Brasil y Sudáfrica.

Gabriel Chairez ve esta nueva etapa con entusiasmo, pero también con responsabilidad.

“Lo vemos primero que nada como un gran orgullo y una gran responsabilidad representar a México en esta etapa internacional. También lo vemos como una oportunidad para aprender de otros países y conocer el tipo de arquitectura que están haciendo en diferentes partes del mundo”, comentó.

Detrás del trabajo de los estudiantes estuvo el acompañamiento de los arquitectos Augusto Tarín Lee y Miguel Corral, además del respaldo académico de los coordinadores de carrera Mario Loera y Federico Campos, así como la mentoría especializada de Arturo Ordoñez en temas de sostenibilidad energética.

Para Augusto Tarín, el papel de los asesores consiste en potenciar el talento de los alumnos sin sustituir su visión creativa.

“La realidad es que tratamos de que la creatividad quede totalmente del lado del alumno. Nosotros buscamos guiarlos y aterrizar sus ideas”, explicó.

El arquitecto señaló que el proceso implica recordar constantemente aspectos técnicos fundamentales como la orientación del edificio, las condiciones climáticas, los materiales adecuados y las necesidades de quienes habitarán los espacios.

“Uno trata de no meter tanto su cuchara en la parte del diseño y dejar que el alumno sea quien tiene la idea. Nosotros solamente buscamos guiarlos para que puedan desarrollar todos los recursos que justifican su proyecto”, indicó. El triunfo en el Saint-gobain Architecture Student Contest representa un nuevo paso en la trayectoria ascendente del ISAD, que obtuvo el segundo lugar nacional en 2024 y el tercer lugar en 2025. Ahora, con el primer lugar nacional en sus manos, la institución chihuahuense llegará a Serbia no como invitada, sino como contendiente.

Y con ello, tres jóvenes arquitectos llevarán el nombre de Chihuahua y de México a uno de los escenarios estudiantiles más importantes del mundo.