Chihuahua, Chih.- El arzobispo de Chihuahua, Constancio Miranda Weckmann, ofició ayer la homilía dominical en la Catedral capitalina, donde exhortó a los fieles católicos a dejar atrás todo aquello que los ata de los bienes materiales para renovar la fe y creencia en Dios.
Luego de las celebraciones de la Semana Santa, Pascua, Pentecostés y la Solemnidad de la Santísima Trinidad, regresa el Tiempo Ordinario, cuando la indumentaria de todos los sacerdotes que presiden la eucaristía cambia a color verde durante el resto del año, hasta el morado por el tiempo del Advenimiento previo a la Navidad.
“Él nos ama, no le espantan los pecadores, él viene a sanarnos. Dios quiere ayudarnos a desprendernos de nuestros males. Es importante que nos desprendamos de todo lo que nos impide estar cerca del Señor”, expresó el obispo durante su sermón.
Habló sobre esa necesidad que tienen todos los seres humanos de Dios, ya que todos son pecadores, razón por la que no importa quienes sean, de dónde provengan o a qué se dediquen, todos son amados por el Señor.
Esto, lo basó en el evangelio según San Mateo, el cual, dice textualmente lo siguiente: “En aquel tiempo, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado a su mesa de recaudador de impuestos, y le dijo: Sígueme. Él se levantó y lo siguió
. Después, cuando estaba a la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores se sentaron también a comer con Jesús y sus discípulos. Viendo esto, los fariseos preguntaron a los discípulos: ¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?»
Jesús los oyó y les dijo: No son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos. Vayan, pues, y aprendan lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”.