Chihuahua, Chih.– A 87 años de la tragedia que marcó para siempre la historia de la comunidad chihuahuense, se realizará una ceremonia conmemorativa en honor a Las Siete Cabecitas, con el propósito de recordar a los siete niños que perdieron la vida en un fatal accidente ocurrido el 1 de agosto de 1939.

La invitación está abierta a la ciudadanía para asistir este sábado 1 de agosto de 2026, a las 11:00 de la mañana, en el Monumento de Las Siete Cabecitas, ubicado en el kilómetro 21 de la antigua carretera Chihuahua–Ciudad Juárez, donde familiares, descendientes, integrantes de la comunidad y asistentes rendirán homenaje a las víctimas.

Bajo el lema “Su memoria nos une. Su historia nos inspira. Para que todos sean uno”, los organizadores buscan mantener vivo el legado de los pequeños, cuya historia ha trascendido generaciones como un símbolo de unión, solidaridad y memoria colectiva.

La tragedia ocurrió el 1 de agosto de 1939, cuando un grupo de 25 menores pertenecientes a la Asociación Cristiana de Jóvenes (YMCA) viajaba en un camión con destino a Cumbres de Majalca para realizar una excursión. Al llegar al kilómetro 21 de la entonces carretera Chihuahua–Ciudad Juárez, en el tramo conocido como Las Curvas del Perico, el vehículo en que viajaban se impactó contra un camión de volteo, provocando una de las tragedias más recordadas en la historia del estado.

Como consecuencia del accidente, siete niños fallecieron de manera instantánea, causando una profunda conmoción entre la sociedad chihuahuense.

En memoria de las víctimas, en mayo de 1940 fue inaugurado el monumento conocido como Las Siete Cabecitas, una obra integrada por pequeñas esculturas que representan los rostros de los menores fallecidos y que, desde entonces, se ha convertido en un sitio de reflexión, recuerdo y homenaje para quienes cada año acuden a honrar su memoria.

A 87 años de aquel lamentable suceso, la ceremonia busca reafirmar el compromiso de mantener viva la historia para que las nuevas generaciones conozcan uno de los episodios que dejó una profunda huella en Chihuahua y continúen recordando a los siete pequeños cuyo legado permanece en el corazón de la comunidad.