Chihuahua, Chih.- En Chihuahua comprar un refresco para acompañar la comida, calmar el calor o incluso sustituir un desayuno es una práctica cotidiana. Sin embargo, este hábito representa un riesgo para la salud, especialmente durante la temporada de altas temperaturas, cuando el organismo necesita una adecuada hidratación.

El presidente del Colegio de Médicos de Chihuahua, Jesús Lozano, advirtió que el consumo de refrescos ha aumentado en los últimos años y que uno de los factores es que muchas personas han comenzado a verlo como una opción para mitigar el hambre o recuperar energía de forma rápida.

Explicó que el intenso calor registrado en la entidad ha provocado un incremento general en el consumo de líquidos, pero lamentó que en muchos casos la población opte por bebidas azucaradas en lugar de agua natural.

"Muchas veces es más fácil conseguir un refresco que agua, y la gente lo consume sin pensar en la cantidad de azúcar que contiene y en las consecuencias que esto tiene para la salud", señaló.

Indicó que el consumo frecuente de estas bebidas favorece problemas dentales debido al alto contenido de azúcar, además de contribuir a alteraciones en los niveles de glucosa y aumentar el riesgo de enfermedades metabólicas.

Lozano explicó que muchas personas salen de casa sin desayunar o llevar algún alimento, por lo que recurren a un refresco para sentirse con más energía. Sin embargo, precisó que ese efecto es temporal, ya que el azúcar refinada provoca un incremento rápido de energía seguido de un descenso, lo que genera un desajuste en el organismo.

Como alternativa, recomendó llevar frutas como manzana, naranja, sandía o melón, además de consumir agua natural o preparar aguas frescas con fruta, las cuales ayudan a mantener una mejor hidratación durante la jornada.

El especialista destacó que existe una falsa percepción de que el refresco quita la sed. Explicó que, aunque inicialmente produce una sensación de alivio, el alto contenido de azúcar obliga al organismo a eliminar ese exceso mediante la orina, lo que incrementa la pérdida de líquidos y provoca nuevamente sensación de sed. Añadió que este efecto resulta especialmente preocupante en personas con diabetes, quienes pueden presentar un aumento en la frecuencia urinaria debido a la eliminación del exceso de glucosa, favoreciendo además complicaciones renales e infecciones de vías urinarias con el paso del tiempo.

Otro aspecto que suele pasar desapercibido, dijo, es que la sed aparece cuando el organismo ya presenta un grado de deshidratación, por lo que esperar a sentirla significa que el cuerpo ya comenzó a resentir la falta de agua.

Por ello, recomendó crear el hábito de consumir entre litro y medio y dos litros de agua al día, distribuidos en pequeñas cantidades a lo largo de la jornada, sin esperar a sentir sed. Llevar una botella reutilizable y beber un vaso de agua cada determinado tiempo puede marcar la diferencia para mantener una adecuada hidratación.

Finalmente, Jesús Lozano hizo un llamado a que la población tome mayor conciencia sobre los efectos del consumo excesivo de refrescos y opte por alternativas más saludables.

Señaló que pequeños cambios, como sustituir una bebida azucarada por agua natural o acompañar el día con fruta en lugar de azúcar refinada, pueden contribuir a prevenir enfermedades y enfrentar de mejor manera las altas temperaturas que continúan registrándose en el estado.