Chihuahua, Chih.- El colectivo artístico “Disruptivas” integrado por Erika Quezada y Daniela Donati, trabaja desde la menstruación como un eje político, corporal y social a través del proyecto “Manchadas”, el cual busca cuestionar los procesos culturales que ocultan o estigmatizan la experiencia menstrual.

Lo anterior, a través de la mancha, el textil, la fotografía, la performance y la intervención urbana como herramientas para visibilizar la diversidad de cuerpos menstruantes y activar un diálogo directo con la comunidad.

Esta idea surge de la necesidad de situar la experiencia menstrual en un lugar central dentro del discurso artístico, político y social en un contexto donde la menstruación ha sido históricamente silenciada o relegada al ámbito de lo privado, por lo que este, propone abrir un espacio de visibilidad, diálogo y resignificación de la sangre menstrual, lejos de ser un residuo ocultable y convertirle en un material simbólico y expresivo capaz de activar discusiones en torno al cuerpo, la identidad y las estructuras culturales que definen lo “mostrable”.

El proyecto se justifica en su potencial para desafiar imaginarios colectivos que han impuesto vergüenza y estigma sobre los cuerpos menstruantes.

Asimismo, “Manchadas” se fundamenta en la urgencia de descentralizar la práctica artística, llevándola fuera de los espacios institucionales tradicionales hacia entornos públicos de alto tránsito e interpelar a comunidades diversas, generando conversaciones espontáneas que rompen los límites entre arte, activismo y vida diaria.

De acuerdo con Erika Quezada y Daniela Donati, esta presencia pública no solo democratiza el acceso al arte, sino que también confronta directamente los tabúes culturales, desplazando el discurso sobre la menstruación hacia un plano visible, crítico y compartido.

Manchadas busca impactar tanto en el ámbito cultural como en el social. a nivel artístico, aporta nuevas formas de pensar la materialidad, el cuerpo y la intervención pública a nivel social, genera diálogos necesarios para desmontar tabúes y construir imaginarios más inclusivos sobre los cuerpos menstruantes al situarse en el espacio público, el proyecto democratiza el acceso al arte y convierte la menstruación en un tema visible, legítimo y compartido.