Chihuahua.- Contar con baños públicos adaptados para personas que viven con un estoma podría parecer una medida necesaria para garantizar mejores condiciones de accesibilidad; sin embargo, el médico Roberto Hinojos consideró que antes de crear instalaciones exclusivas debe analizarse cuántos pacientes requieren este tipo de atención y, sobre todo, las condiciones de higiene de los sanitarios.

El especialista explicó que un estoma es una abertura creada quirúrgicamente en la pared abdominal para permitir la salida de los desechos del organismo cuando una parte del intestino ya no puede funcionar de manera convencional. Esto puede ser necesario después de una cirugía por cáncer, lesiones abdominales u otros padecimientos intestinales. “Es un agujero, es un orificio”, explicó Hinojos al describir de manera sencilla el procedimiento.

Detalló que, en estos casos, el intestino es conectado con la pared abdominal para que, en lugar de evacuar por el recto, los desechos sean expulsados mediante esa abertura.

Para recolectarlos, los pacientes utilizan una bolsa adherida al abdomen, la cual debe ser retirada y sustituida cuando llega el momento de realizar el cambio. Esta situación genera una necesidad particular: disponer de un espacio limpio, privado y con condiciones adecuadas para realizar la higiene y desechar los materiales utilizados.

No obstante, el médico advirtió que realizar este procedimiento en un baño público puede representar riesgos debido a la presencia de bacterias y a las condiciones sanitarias que existen en muchos establecimientos. A su consideración, el problema no se resolvería únicamente colocando un baño especial si este no cuenta con una limpieza adecuada.

“Entre un baño de una gasolinera y cualquier baño público, prácticamente todos no son tan higiénicos”, señaló.

Hinojos consideró que, si llegaran a diseñar espacios destinados a personas con estomas, deberían contar con características específicas, entre ellas una superficie o mesa donde el paciente pueda colocar sus materiales, además de un sitio apropiado para depositar la bolsa utilizada y realizar el procedimiento con privacidad.

Sin embargo, el especialista cuestionó si actualmente existe una cantidad suficiente de pacientes que justifique la construcción de sanitarios exclusivos para este sector. Señaló que sería necesario conocer cuántas personas tienen un estoma en Chihuahua y cuántos procedimientos de este tipo son realizados anualmente antes de plantear una política pública en ese sentido.

El médico incluso recordó el caso de un colega, identificado como el doctor Terrazas, quien tuvo que someterse a una cirugía intestinal que derivó en la creación de un estoma. Posteriormente, explicó, el médico falleció a causa de una sepsis relacionada con una infección.

Para Hinojos, este tipo de casos muestran que las infecciones representan un riesgo que debe tomarse con seriedad, incluso cuando una persona conoce las medidas necesarias para cuidar un estoma.

Por ello, consideró que más que enfocar los esfuerzos exclusivamente en construir baños para pacientes ostomizados, sería conveniente garantizar que los sanitarios públicos existentes tengan mejores condiciones de limpieza y espacios suficientemente privados para quienes necesiten realizar algún procedimiento relacionado con su salud.

La discusión también pone sobre la mesa las dificultades que enfrentan las personas con estomas para realizar actividades cotidianas fuera de casa. Aunque el cambio de una bolsa forma parte de sus cuidados habituales, hacerlo requiere privacidad, higiene y un lugar donde colocar los insumos, condiciones que no siempre están en los baños públicos.

Así, antes de determinar si Chihuahua necesita sanitarios específicamente diseñados para personas con estomas, Hinojos consideró indispensable contar con información sobre el número real de pacientes y evaluar las necesidades que enfrenta este grupo, con el objetivo de que cualquier medida que implementen realmente contribuya a reducir riesgos y mejorar su calidad de vida.