Chihuahua, Chih.- Hay vidas que se miden por el impacto que dejan en el corazón de su comunidad, la de Cristina Alcocer Palacio es el más claro testimonio de ello. Al despedirla a sus 89 años, Chihuahua honra a una mujer excepcional que rompió moldes en el sector empresarial maderero y dejó una huella imborrable a través de su labor filantrópica.

Como hija única de don Fernando Alcocer Patiño y Lupita Palacio de Alcocer, forjó un camino propio que la llevó a ser reconocida en el libro "Mujeres que dejan huella en Chihuahua", como un referente de altruismo y visión empresarial.

La vocación social de Alcocer Palacio se materializó en acciones concretas que permanecen como testimonio de su entrega. Entre sus contribuciones más destacadas está encuentra la donación del terreno para la Clínica Lupita, ubicada en la colonia Francisco Villa, un proyecto fundamental para brindar atención médica a sectores vulnerables.

Además de esta donación, trabajó hombro con hombro con otras líderes sociales como la señora Lupita de la Vega Arizpe en la asociación civil FEMAP, dedicada al apoyo de mujeres y niños. Su visión del servicio comunitario no era un complemento de su vida profesional, sino una responsabilidad que asumió con convicción durante décadas.

Pieza fundamental en el desarrollo regional

A la par de su entrega comunitaria, Cristina Alcocer Palacio forjó una carrera empresarial histórica. Pionera en la industria maderera hace más de cinco décadas, lideró con éxito la Impregnadora López Mateos en La Junta, tras heredar los conocimientos de su padre.

Su sólida reputación empresarial la posicionó como una pieza fundamental en el desarrollo regional, destacando su labor como consejera del Tec de Monterrey durante más de una década y media, así como de Coparmex, cargos en los que promovió la responsabilidad social empresarial.

Un ejemplo para las nuevas generaciones

Casada con el señor José Muñoz Quevedo, su legado de integridad y compromiso continúa a través de sus cinco hijos: José Gerardo, Fernando, Cristina, Alejandra y Karla.

Cristina Alcocer Palacio demostró que el éxito empresarial y el servicio comunitario son caminos que se fortalecen mutuamente. Su nombre queda grabado en la historia de Chihuahua, como el de una mujer que, con valentía y generosidad, supo poner su talento y su corazón al servicio de los demás.

Le sobreviven su esposo, sus cinco hijos; sus nueve nietos: Rogelio, Mariana, Paulina, Ximena, Agustín, María Fernanda, María José, Íñigo y Mario Fernando; y sus seis bisnietos: Natalia, Enzo, Olivia, Marcelo, Joaquín y Patricio, quien viene en camino. (Claudia Valenzuela / El Diario)