La Junta de Paz, respaldada por Estados Unidos, propone un plan de seis meses por 2 mil 450 millones de dólares para comenzar la reconstrucción y la Gobernanza en Gaza, mientras el plan de alto el fuego del Presidente estadounidense, Donald Trump, lucha por mantenerse a flote.
En una reunión de la junta directiva del grupo en Nueva York al margen de la Asamblea General de la ONU hoy, los gobernadores presentaron un plan maestro de 66 proyectos para poner en marcha el proceso, al tiempo que reconocieron enormes obstáculos por superar.
Los proyectos incluyen ambiciosas iniciativas de infraestructura, educación y salud, diseñadas para respaldar el plan de 20 puntos de Trump para poner fin a la guerra entre Israel y Hamás.
"La necesidad es inmensa", declaró la Junta señalando que la reconstrucción total por los daños físicos en toda Gaza costará aproximadamente 35 mil 200 millones de dólares a mediano plazo y otros 71 mil 400 millones en los próximos 10 años.
La propuesta está dirigida en gran medida a posibles donantes a quienes se les pedirá asumir el costo de la reconstrucción del territorio que en el pasado ha visto numerosas iniciativas de paz fallidas.
Estas han incluido anteriores pronunciamientos prematuros de acuerdos entre Hamás e Israel que han dejado escépticos a los posibles donantes.
El alto al fuego, que entró en vigor el 10 de octubre, tenía como objetivo despejar el camino para un proceso más amplio de reconstrucción de Gaza bajo la orientación de la Junta de Paz.
El plan incluía retiradas militares israelíes, el desarme de Hamás, la llegada de una fuerza internacional de paz y un nuevo Gobierno palestino apolítico para administrar los asuntos cotidianos del territorio.
También contemplaba un ambicioso programa para reconstruir la franja.
Pero el plan se ha estancado. Si bien el alto el fuego detuvo los combates más intensos y las condiciones humanitarias han mejorado, el ejército israelí ha ampliado su control de Gaza y ahora ocupa alrededor del 60 por ciento del territorio.
Hamás no ha entregado sus armas. La fuerza militar internacional y el nuevo Gobierno aún no han ingresado en Gaza, y la reconstrucción no ha comenzado. La gran mayoría de los palestinos sigue viviendo en campamentos de tiendas o entre las ruinas de sus antiguos hogares.
El alto representante de la junta, Nickolay Mladenov, ha afirmado que el avance depende en gran medida de que Hamás se desarme, un paso que el violento grupo palestino se ha negado a dar.
Pero también ha instado a Israel a reducir su operación militar.
"Dadas las complejidades de lo que estamos afrontando, creo que estamos avanzando lenta y constantemente", declaró.
Añadió que las conversaciones con Israel han sido políticamente sensibles y emotivas debido a las elecciones del próximo mes.
Steve Witkoff, enviado de Trump para Medio Oriente, reconoció que el alto al fuego no había sido un éxito al 100 por ciento, pero dijo que la junta "puede señalar un progreso real".
"Hay un alto al fuego, imperfecto como pueda ser, pero aún existe", indicó.
El socio de Witkoff en las gestiones diplomáticas, el yerno de Trump, Jared Kushner, elogió al equipo de la Junta de Paz por el trabajo que ha realizado para impulsar las perspectivas de paz.
"Estamos construyendo algo que realmente es una plataforma para permitir que el pueblo palestino en Gaza finalmente se concentre en mejorar sus medios de vida y mejorar sus vidas y, para aquellos que quieren vivir en paz, darles la oportunidad de hacerlo", manifestó Kushner.
A pesar de presentar un plan de seis meses que prioriza 66 proyectos -que van desde refugios humanitarios y reparación de viviendas hasta programas educativos y seguridad alimentaria- , el calendario seguía siendo nebuloso.
Documentos que la junta publicó el miércoles dicen que los programas están "listos para comenzar en el momento en que la financiación y el acceso lo permitan".
Al hablar de los difíciles pasos del desarme y la retirada israelí, Mladenov sostuvo: "Quiero ser muy claro en que no estamos atados a un calendario, estamos atados a la verificación. Queremos asegurarnos de que esto funcione".
El General estadounidense Jasper Jeffers, comandante de la fuerza internacional de estabilización prevista para Gaza, describió un enfoque de cinco pasos para abordar el espinoso tema de desmilitarizar a Hamás.
Comienza con el despliegue de la primera oleada de la unidad multinacional con tropas de Kosovo y Marruecos, a la que seguiría personal adicional de Albania y Kazajistán.
Su tarea será desmilitarizar el territorio y desmantelar toda la infraestructura militar de Hamás.
El objetivo, dijo, es transferir gradualmente el control de la seguridad al gobierno interino, tras lo cual Israel deberá retirar sus fuerzas.
En declaraciones por separado a los periodistas, el secretario de Estado Marco Rubio dijo que el desafío es desalentador, pero no imposible de afrontar.
"Obviamente, este es un proyecto a largo plazo", aseguró. "Esto no es algo que pueda ocurrir en seis meses, pero al menos da a la gente la esperanza (de) un futuro que les espera si todos hacen su parte".