La Habana, Cuba.- Representantes de países y organizaciones regionales e internacionales rechazaron hoy ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) el bloqueo económico, comercial y financiero que Estados Unidos mantiene contra Cuba y exigieron el fin de las medidas coercitivas que afectan a la población de la isla, en vísperas de una nueva votación sobre el tema.
El órgano se pronunciará mañana por trigésima cuarta ocasión sobre el proyecto de resolución que pide poner fin al embargo, vigente desde hace más de seis décadas.
La académica cubana Olga Rosa González, subdirectora del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos de la Universidad de La Habana, consideró que la votación tiene un significado político y moral relevante, pues será la primera desde que Washington comenzó a aplicar en enero un cerco petrolero que restringe el suministro de combustible a la isla.
Durante la primera jornada del debate, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, agradeció en redes sociales los pronunciamientos contra el bloqueo, el cerco energético y las sanciones secundarias.
A su vez, representantes de Singapur, Uganda, Namibia, Eritrea y Rusia advirtieron sobre las consecuencias de las restricciones para la salud, la producción de alimentos, el transporte, la generación de energía y el comercio.
Singapur señaló que más de 60 por ciento de los medicamentos esenciales en Cuba presenta carencias y que la producción de alimentos disminuyó más de 50 por ciento en los últimos cinco años.
Rusia, por su parte, afirmó que las restricciones al combustible han provocado apagones, dificultades de acceso al agua potable e interrupciones en el transporte, además de afectaciones a recién nacidos y personas enfermas.
Uganda, en representación del Movimiento de Países No Alineados, integrado por 121 naciones, denunció los obstáculos al suministro de combustible, mientras que Namibia, en nombre del Grupo Africano, señaló los daños a empresas y bancos de la región por las limitaciones a las operaciones comerciales y financieras.
Angola, Malasia, Irán, Brasil, Kenia, Nicaragua y Timor-Leste también cuestionaron las sanciones y sus efectos humanitarios y económicos.
González estimó que la resolución volverá a aprobarse por mayoría, aunque consideró que el margen de respaldo será relevante para medir el costo político de la postura estadounidense.
Según la investigadora, Washington presiona a otros miembros de la ONU para que modifiquen su voto mediante amenazas de aranceles, restricciones de visas y suspensión de programas de cooperación, con el objetivo de reducir su aislamiento diplomático y debilitar el respaldo internacional a Cuba.
La académica advirtió que esas presiones podrían llevar a algunos países, especialmente los más dependientes de la cooperación estadounidense, a abstenerse o moderar sus posiciones.
No obstante, sostuvo que el alcance de la estrategia es limitado y alertó que normalizar las amenazas pondría en riesgo la deliberación libre dentro de la Asamblea General.
Pese al amplio rechazo internacional, las resoluciones de ese órgano no son vinculantes y el levantamiento del bloqueo depende de cambios en la legislación estadounidense, por lo que un resultado favorable a Cuba no garantiza modificaciones inmediatas.
González consideró limitadas las perspectivas de cambio a corto y mediano plazo ante la postura de la Administración del Presidente Donald Trump, cuyo Secretario de Estado, Marco Rubio, ha descartado una flexibilización de la política hacia la isla.
De acuerdo con un informe presentado por el Gobierno cubano ante la ONU, el bloqueo ocasionó daños por 8 mil 83.3 millones de dólares entre marzo de 2025 y febrero de 2026, un incremento de 7 por ciento respecto al periodo anterior.