Francia, Italia y Bélgica vivieron ayer una nueva jornada de protestas, una semana después de los disturbios y saqueos que sacudieron varias ciudades.

En Francia, donde el Gobierno desplegó a 70 mil policías y gendarmes, la marcha principal en la capital comenzó pacíficamente, pero los disturbios estallaron hacia el final del recorrido, cuando manifestantes enmascarados lanzaron objetos y fuegos artificiales contra la Policía.

De acuerdo con las autoridades, unas mil personas fueron detenidas durante las manifestaciones en el país, en las que se estima participaron entre 400 mil y 800 mil personas.

En Italia, el dispositivo contrastó con el tamaño de las marchas- que fueron pequeñas y pacíficas- en las que unas 3 mil personas marcharon en Milán y otras tantas en Roma, entre helicópteros, soldados y un camión hidrante.

La Policía detuvo a nueve personas y retuvo temporalmente a otras 371, incluidos 110 menores, en ocho ciudades.

En Bruselas, la Policía usó gas lacrimógeno y gas pimienta contra manifestantes que exigían más fondos para educación y denunciaban la violencia policial.