BRUSELAS (AP) — Los legisladores de la Unión Europea votaron el jueves a favor de facilitar la creación de nuevos centros de detención de migrantes fuera del bloque, llamados “centros de retorno”.

Los europarlamentarios aprobaron la medida por 389 votos a favor, 206 en contra y 32 abstenciones. Los partidos de derechas formaron una alianza con los grupos de ultraderecha a los que antes habían descartado para sacar adelante la iniciativa, mientras que las formaciones de izquierda y centro votaron en contra.

Cualquier socio de la Unión Europea podrá ahora negociar por su cuenta o en pequeñas coaliciones para deportar a los migrantes no a sus países de origen, sino a instalaciones aún pendientes de construcción fuera del bloque de 27 naciones.

Grecia, Alemania, Holanda, Austria y Dinamarca ya han entablado negociaciones con gobiernos principalmente de África para que alberguen centros donde retener a migrantes a quienes se les ha denegado el asilo.

Los partidos de extrema derecha europeos han elogiado las políticas de deportación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y han pedido a Bruselas que adopte un enfoque similar.

La formación belga de ultraderecha Vlaams Belang y la alemana Alternativa para Alemania, o AfD, dijeron en enero que quieren formar una unidad policial centrada en encontrar y deportar a migrantes, a semejanza de los esfuerzos estadounidenses.

Charlie Weimers, legislador del partido derechista Demócratas de Suecia y firme defensor de políticas migratorias más duras, apuntó que la votación del jueves anuncia una nueva era en la UE.

“Hay un nuevo consenso en Europa. La era de las deportaciones ha comenzado”, dijo en redes sociales.

Por su parte, los grupos de derechos humanos denuncian que los migrantes están siendo maltratados y devueltos ilegalmente en las fronteras de la Unión Europea, mientras que las garantías legales se ven cada vez más mermadas.

Marta Welander, directora de incidencia en la UE del Comité Internacional de Rescate, calificó la votación como “un retroceso histórico para los derechos de los refugiados”.

Esto “allanará el camino hacia un nuevo régimen punitivo de asilo y migración de la UE, diseñado para disuadir, detener y deportar a las personas que buscan seguridad. La UE debería defender un sistema que proteja vidas, no uno que criminalice la supervivencia”, añadió.

La legisladora francesa Mélissa Camara, que votó en contra de la medida, sostuvo que salió adelante solo porque los grupos centristas se aliaron con la extrema derecha.

“La historia recordará que el llamado grupo moderado de derechas dio el golpe de gracia a lo que quedaba del cordón sanitario”, aseguró Camara quien afirmó que los “centros de retorno” son lugares lejos de Europa “donde los derechos fundamentales no pueden ser supervisados de manera efectiva”.