Los enfrentamientos entre Estados Unidos e Irán volvieron a intensificarse durante la noche, con Kuwait y Bahréin atrapados en el fuego cruzado de uno de los episodios más graves desde que entró en vigor una tregua a comienzos de abril.

Los acontecimientos se producen tras varios días de creciente tensión, incluida la generada por las operaciones israelíes contra militantes de Hezbolá respaldados por Teherán en Líbano, lo que amenaza las conversaciones entre Estados Unidos e Irán para alcanzar un acuerdo de paz provisional.

Ambas partes han acordado un marco general para extender la tregua por dos meses y reabrir el Estrecho de Ormuz, aunque las negociaciones sobre los detalles finales siguen demorándose.

Poco después de "inutilizar" un petrolero vacío que se dirigía a Irán, el ejército estadounidense informó que fue blanco de ataques con misiles y drones.

Irán atacó la principal base naval de Estados Unidos en la región, ubicada en Bahréin, así como la base aérea Ali Al-Salem en Kuwait.

Al menos una persona murió en el aeropuerto civil kuwaití en un ataque separado.

Estados Unidos afirmó que Irán lanzó varios misiles balísticos contra sus aliados Bahréin y Kuwait, aunque todos "fallaron en alcanzar sus objetivos", además de drones contra buques comerciales. Como parte de los enfrentamientos, las fuerzas estadounidenses atacaron una torre de comunicaciones en la isla iraní de Qeshm, cerca del estrecho.

Kuwait informó que su aeropuerto sufrió daños significativos y suspendió temporalmente los vuelos durante varias horas. Además de la víctima fatal, varias personas resultaron heridas.

El ejército estadounidense aseguró que sus ataques contra Irán fueron en defensa propia y que ningún miembro de sus fuerzas ni activos militares resultaron afectados.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán condenó enérgicamente el ataque estadounidense contra el petrolero iraní y contra Qeshm, y agregó que los gobernantes de Kuwait y Bahréin tienen una "responsabilidad directa y clara" por las acciones de Washington.

"Alterar la seguridad en el Estrecho de Ormuz tendrá un alto costo para el Ejército agresor estadounidense", afirmó la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán en un comunicado.

Trump ha pasado meses expresando confianza en que un acuerdo provisional, seguido de nuevas negociaciones sobre el programa nuclear iraní, está al alcance.
También ha restado importancia a las advertencias de que la tregua, vigente desde el 8 de abril, muestra señales de desgaste.