Al cumplirse 4 años de la guerra, el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, declaró el martes que Rusia no ha “quebrado a los ucranianos” ni ha triunfado en una invasión que ha puesto a dura prueba la determinación de Kiev y sus aliados y ha alimentado los temores europeos sobre la magnitud de las ambiciones de Moscú.
En una muestra de apoyo, más de una docena de altos funcionarios europeos llegaron a la capital ucraniana para conmemorar el sombrío aniversario del conflicto, que ha matado a decenas de miles de personas, trastocado la vida de millones de ucranianos y creado inestabilidad mucho más allá de sus fronteras.
Zelenskyy afirmó que su país ha resistido el embate del ejército ruso, que es más grande y está mejor equipado, que en el último año de combates capturó apenas el 0,79% del territorio de Ucrania, según el Instituto para el Estudio de la Guerra, un centro de estudios con sede en Washington. Rusia ahora controla casi el 20% de Ucrania.
“Al mirar atrás al inicio de la invasión y reflexionar sobre el día de hoy, tenemos todo el derecho a decir: hemos defendido nuestra independencia, no hemos perdido nuestra condición de Estado”, afirmó Zelenskyy en redes sociales. El presidente ruso, Vladímir Putin, “no ha logrado sus objetivos”, añadió.
“No ha quebrado a los ucranianos; no ha ganado esta guerra”, dijo Zelenskyy.
Pese a la muestra de desafío, Ucrania ha tenido dificultades para contener el embate de Rusia, y la guerra ha traído penurias generalizadas para los civiles ucranianos. Los ataques aéreos de Rusia han devastado a familias y han dejado a civiles sin electricidad ni agua corriente.
Sin embargo, mientras la corrosiva guerra de desgaste cumple un año más, el esfuerzo diplomático encabezado por Estados Unidos para poner fin al mayor conflicto armado del continente desde la Segunda Guerra Mundial no parece estar más cerca de encontrar compromisos que puedan hacer posible un acuerdo de paz.
Las negociaciones están estancadas en torno a qué ocurrirá con el Donbás, el corazón industrial del este de Ucrania que las fuerzas rusas ocupan en su mayor parte pero que no han logrado tomar por completo, y sobre los términos de un arreglo de seguridad de posguerra que Kiev exige para disuadir cualquier futura invasión rusa.
Zelenskyy invita a Trump
En un lugar de homenaje improvisado en la plaza central de Kiev, donde miles de pequeñas banderas y retratos muestran fotos de soldados caídos, Zelenskyy dijo que quería que el presidente estadounidense Donald Trump visitara y fuera testigo por sí mismo del sufrimiento ucraniano.
“Sólo entonces se puede entender de verdad de qué trata realmente esta guerra”, dijo Zelenskyy.
Trump, quien una vez prometió poner fin a la guerra en un día, ha cambiado repetidamente su tono hacia Putin y Zelenskyy durante el último año: a veces criticando la posición negociadora del líder ucraniano mientras tendía la mano al líder ruso y, en otras ocasiones, arremetiendo contra Putin por los intensos bombardeos y pareciendo más comprensivo con la difícil situación ucraniana.
El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo que la invasión continuaría en busca de los objetivos de Moscú. Entre ellos figuran la exigencia de que Ucrania renuncie a su intento de unirse a la OTAN, reduzca drásticamente su ejército y ceda vastas franjas de territorio.
Zelenskyy dijo que esperaba una nueva ronda de conversaciones con Rusia, mediadas por Estados Unidos, dentro de los próximos 10 días.
Una pesadilla para los ucranianos
La cifra de soldados muertos, heridos o desaparecidos en ambos bandos podría llegar a 2 millones para la primavera, y Rusia estaría registrando el mayor número de muertes de tropas de cualquier gran potencia en cualquier conflicto desde la Segunda Guerra Mundial, estimó un informe del mes pasado del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.
Los líderes europeos consideran que la seguridad de sus propios países está en juego en Ucrania ante la preocupación de que Putin pueda atacarlos después.
“Durante cuatro años, cada día y cada noche han sido una pesadilla para los ucranianos, y no sólo para ellos, sino para todos nosotros. Porque la guerra ha vuelto a Europa”, escribió el canciller alemán Friedrich Merz en X.
“Sólo la terminaremos siendo fuertes juntos, porque el destino de Ucrania es nuestro destino”, añadió.
La peligrosa apuesta de Putin
Putin cree que el tiempo está del lado de su ejército más grande, dicen funcionarios y analistas occidentales, y que el apoyo occidental se irá debilitando y que la resistencia militar de Ucrania acabará por desmoronarse. Trump ya ha puesto fin a nueva ayuda militar a Ucrania, aunque otros países de la OTAN ahora compran armas estadounidenses y se las entregan a Kiev.
Pero el presidente francés, Emmanuel Macron, describió la guerra como “un triple fracaso para Rusia: militar, económico y estratégico”.
La guerra “ha fortalecido a la OTAN —la misma expansión que Rusia buscaba impedir—, galvanizado a los europeos que esperaba debilitar y dejado al descubierto la fragilidad de un imperialismo de otra época”, escribió Macron en X.
La Unión Europea también ha enviado ayuda financiera, pero en ocasiones se ha topado con la reticencia de los miembros Hungría y Eslovaquia.
Mientras los países de la OTAN han acudido en ayuda de Ucrania, Rusia ha recibido apoyo de Corea del Norte, que ha enviado miles de tropas y proyectiles de artillería; de Irán, que ha proporcionado tecnología de drones; y de China, que, según Estados Unidos y analistas, ha suministrado herramientas de máquina y chips.
Un conflicto definitorio
Entre los funcionarios europeos que visitaron Kiev el martes estaban el presidente del Consejo Europeo, António Costa; la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; y el presidente finlandés, Alexander Stubb, además de siete primeros ministros y cuatro ministros de Exteriores.
El único estadounidense mencionado entre los invitados oficiales en las ceremonias en Kiev fue el teniente general Curtis Buzzard, un oficial estadounidense que representa a la OTAN en Ucrania.
El ministro británico de las Fuerzas Armadas, Al Carns, afirmó que la guerra de Rusia contra Ucrania ha sido “el conflicto más definitorio” de las últimas décadas.
Según Carns, la guerra ha supuesto una “revolución en los asuntos militares”, especialmente por el rápido desarrollo de la tecnología de drones por ambos bandos. Los drones ahora causan la gran mayoría de las bajas en el campo de batalla, dijo.
Ambos bandos enfrentan desafíos para encontrar suficientes tropas y recurren cada vez más a drones que llevan la muerte a zonas lejos de las líneas del frente, dijo el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, con sede en Londres, en su informe anual sobre la situación militar mundial.
“Dada la dependencia de ambos bandos del apoyo externo para el material, las decisiones tomadas en capitales extranjeras desempeñarán un papel importante en la configuración de la trayectoria de la guerra”, añadió el centro de estudios.
Reino Unido anunció el martes un nuevo paquete de apoyo militar y humanitario para Ucrania, que incluye el envío de equipos de médicos militares británicos para ofrecer instrucción a sus homólogos ucranianos.
El costo de reconstruir la Ucrania devastada por la guerra ascendería a casi 588.000 millones de dólares durante la próxima década, según el Banco Mundial, la Comisión Europea, Naciones Unidas y el gobierno ucraniano.
Esa cifra es casi tres veces el PIB nominal estimado de Ucrania del año pasado, indicaron en un informe el lunes.