Considerado durante años un estandarte de la modernización de la monarquía noruega, el flamante rey Haakon VIII hereda una Corona que fue vista durante décadas como un ejemplo, pero que en los últimos años se ha visto golpeada por una serie de escándalos, algunos de ellos relacionados con su esposa, la nueva reina Mette-Marit.

Tras el fallecimiento de su padre, Harald V, Haakon ascendió al trono a los 53 años luego de una vida marcada por distintas vicisitudes personales y familiares.

"Tomaré el nombre de Haakon VIII y conservaré la misma divisa que eligieron mi padre, mi abuelo y mi bisabuelo: 'Todo por Noruega'", declaró el nuevo monarca, citado en un comunicado del gobierno.

La institución ha sido sacudida en los últimos años por los vínculos pasados de Mette-Marit con el delincuente sexual Jeffrey Epstein, la reciente condena de su hijo, Marius Borg Høiby, por dos violaciones, así como por la controversia que rodea a la excéntrica pareja formada por la hermana del rey, la princesa Marta Luisa, y su esposo, el autoproclamado chamán estadounidense Durek Verrett.

Durante sus años como príncipe heredero, Haakon, emparentado con las familias reales de España e Inglaterra, se preocupó por proyectar una imagen de modestia y por encarnar los valores de su generación, con posturas a favor de la defensa del medioambiente y la lucha contra el racismo y la homofobia.

"Es importante que protejamos lo que somos y que Noruega sea un país donde esté permitido amar y estar con quien uno quiera", declaró en 2022, tras un ataque contra la comunidad LGTB+ en Oslo.

Nacido el 20 de julio de 1973, Haakon cursó parte de sus estudios en el sector público, siguiendo los deseos de sus padres, Harald y Sonja. Tras un paso por la Armada, se licenció en Ciencias Políticas en la Universidad de California en Berkeley y posteriormente obtuvo un máster en Desarrollo en la London School of Economics.

Matrimonio y escándalos familiares


Aficionado a los deportes de invierno y a la música, Haakon conoció en un festival en 1999 a la mujer que cambiaría su vida y la imagen de la institución: Mette-Marit Tjessem, una madre soltera conocida en el mundo de la música *house* de Oslo.

Nacida el 19 de agosto de 1973, Mette-Marit tenía ya un hijo, Marius Borg Høiby, nacido en 1997 de una breve relación con un hombre que tuvo problemas con la justicia por asuntos relacionados con drogas.

"Mi rebelión de adolescente fue más fuerte que la de mucha gente (...) me he movido en un ambiente en el que se han superado muchos límites", admitió la futura princesa durante una conferencia de prensa antes de su boda con Haakon en 2001.

La opinión pública pasó página y la pareja tuvo en enero de 2004 a Ingrid Alexandra, la siguiente en la línea de sucesión al trono, y en diciembre de 2005 a Sverre Magnus.

Sin embargo, los nubarrones no tardaron en volver a cernirse sobre la familia real.

La princesa Marta Luisa, hermana mayor de Haakon y adepta a las terapias alternativas, fue acusada de aprovechar su título con fines comerciales. Tras el suicidio de su exmarido, el escritor Ari Behn, en 2019, tres años después del divorcio de la pareja, la princesa volvió a generar polémica al casarse en 2024 con Durek Verrett, un estadounidense que se presenta como "chamán de sexta generación" y que ha sido calificado de "charlatán" por sus detractores.

Los problemas también llegaron por el lado de la salud en el caso de Mette-Marit. Aquejada de una forma inusual de fibrosis pulmonar, una enfermedad grave que dificulta la respiración, tuvo que suspender numerosos compromisos en los últimos años. En junio se sometió a un trasplante de pulmón exitoso.

El caso Epstein y la condena del hijo de Mette-Marit


A estos problemas se añadió una bomba mediática a inicios de año, cuando la prensa local publicó una serie de correos electrónicos intercambiados entre Mette-Marit y el delincuente sexual estadounidense Jeffrey Epstein, fallecido en 2019, que revelaban una relación sostenida durante varios años.

En 2012, cuatro años después de que Epstein hubiera sido condenado en Estados Unidos por solicitar los servicios sexuales de una menor, el financiero le escribió a la princesa para decirle que estaba en París "en busca de una esposa".

Mette-Marit respondió que la capital francesa "es buena para el adulterio", aunque añadió que "las escandinavas son mejores mujeres". Un año después, la princesa se alojó durante cuatro días en el domicilio de Epstein en Florida.

Mette-Marit terminó pidiendo disculpas y aseguró que cometió "un error de juicio". También insistió en que fue "manipulada y engañada" por Epstein y que rompió su relación con él en 2014.

"Ella no hizo nada ilegal", afirmó en su defensa el recién fallecido rey Harald.

"Cuando uno se casa, lo hace para lo mejor y lo peor", dijo Haakon en marzo de 2026 durante una entrevista televisada que ofreció junto a su esposa.

Sin embargo, entre la opinión pública el daño ya estaba hecho. Según diversos sondeos, una mayoría de noruegos consideraba que Mette-Marit no debía convertirse en reina, un duro golpe para el Palacio Real.

Las encuestas coincidieron con el otro gran escándalo que sacudió a la familia real: el proceso contra su hijo Marius Borg Høiby, quien finalmente fue condenado en junio a cuatro años de prisión por dos violaciones -una de ellas cometida en 2018 en la residencia oficial de su madre y del entonces príncipe heredero- y otros 32 cargos.


Pese a la crisis que ha golpeado a la monarquía, Haakon mantiene la confianza de la población. En el último sondeo disponible, realizado en marzo, ocho de cada diez noruegos consideraron que sería un buen rey.