El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó hoy a Beijing, donde fue recibido por una banda militar, una guardia de honor, cientos de jóvenes chinos ondeando banderas y el vicepresidente de China, Han Zheng.
Estas recepciones cuidadosamente planificadas para líderes extranjeros transmiten la postura de Beijing respecto a estas visitas. A veces envía a un funcionario de menor rango para expresar descontento o distanciamiento. Otras veces, envía a alguien de alto rango e influyente para demostrar un profundo respeto.
Esta vez, enviaron a alguien de alto nivel, pero cuyo cargo es principalmente el de una figura decorativa, lo que podría ser una forma de enviar un mensaje con múltiples matices.
En su papel de vicepresidente, Han suele asistir a eventos diplomáticos formales, como la ceremonia de coronación del rey Carlos III en Gran Bretaña o la segunda investidura de Trump como presidente.
Sin embargo, Han, quien renunció al elitista Comité Permanente del Politburó, la máxima instancia de poder del Partido Comunista Chino, ahora tiene poca influencia en la formulación de políticas.
La elección de Han podría indicar cómo Beijing está abordando la visita del líder del país más poderoso del mundo, quien ahora se enfrenta a un beijing más desafiante y firme.
Sugeriría que Trump podría ser agasajado con los honores de una visita de Estado formal, pero sin recibir un trato especial más allá del que se le concede a cualquier otra potencia mundial.
"En la diplomacia china, el protocolo es fundamental, especialmente durante una visita de Estado", afirmó Evan Medeiros, profesor de estudios asiáticos en la Universidad de Georgetown y ex asesor para Asia del presidente Barack Obama. "La ceremonia de llegada es el primer paso en el protocolo; es la forma en que China demuestra respeto", expresó.
La presencia de Han supone un ligero descenso en comparación con la bienvenida que recibió Trump en 2017, cuando fue recibido por Yang Jiechi, el máximo diplomático chino y miembro del Politburó, el segundo órgano más poderoso del partido.
Sin embargo, los presidentes estadounidenses han contado recientemente con personal de mayor rango en los aeropuertos que los líderes de otros países considerados más cercanos a Beijing.
Durante una visita de Estado en 2024, el presidente ruso Vladimir Putin fue recibido por el consejero de Estado Shen Yiqin, cuyo cargo es inferior al de Han.
China ya había realizado estos sutiles cambios en la recepción en ocasiones anteriores. En 2014, Obama visitó Beijing y en aquella ocasión, recibió el protocolo habitual de un funcionario de nivel ministerial: el jefe del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi.
Comparemos esto con 2009, cuando Obama se convirtió en el primer Presidente estadounidense en visitar China durante su primer año de mandato.
Fue recibido por el propio Xi Jinping, quien también era vicepresidente y miembro del Comité Permanente del Politburó. En aquel entonces, ya se le consideraba el probable sucesor de Hu Jintao como líder de China.