Funcionarios del gobierno de Donald Trump dijeron que el repentino cierre del espacio aéreo de El Paso esta semana se debió a un dron piloteado por un cártel mexicano.

En realidad, los funcionarios estadounidenses habían usado un láser contra un globo de fiesta, según informó The New York Times.

Sin embargo, el caso sigue planteando una cuestión importante: ¿cuán grande es la amenaza de los drones de los cárteles?

La respuesta parece depender de a quién se le pregunte.

La opinión de Estados Unidos

Funcionarios del gobierno de Trump y algunos legisladores de estados fronterizos han advertido que los cárteles mexicanos utilizan drones en la frontera para traficar con drogas y vigilar a las fuerzas de seguridad estadounidenses.

En julio, Steven Willoughby, director del programa contra drones del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, declaró ante el Congreso que las autoridades estadounidenses habían detectado 60.000 vuelos de drones a menos de 500 metros de la frontera entre Estados Unidos y México —o 326 al día— en el segundo semestre de 2024. Sugirió que las autoridades estadounidenses habían incautado 544 kilogramos de drogas introducidas de contrabando en drones a través de la frontera durante ese periodo.

Hubo pocos informes públicos, si es que hubo alguno, de tales incautaciones durante ese periodo de tiempo. En cambio, NewsNation informó entonces que los cárteles mexicanos utilizaban dispositivos para sabotear los drones de la Patrulla Fronteriza estadounidense que volaban por la frontera.

En marzo de 2024, un general de las Fuerzas Aéreas estadounidenses declaró ante el Congreso que cada mes entraban en Estados Unidos más de mil drones procedentes de México. Y en febrero de 2023, un sheriff de Texas informó al Congreso que, en los 31 días anteriores, casi 2000 drones operados por cárteles habían cruzado la frontera desde México hacia tres condados de Texas.

La opinión de México

Las autoridades mexicanas llevan años admitiendo que los cárteles utilizan drones dentro de México, incluso para atacarse entre sí y a las autoridades. Sin embargo, han evitado en gran medida la pregunta sobre los drones a lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos y le han restado importancia a la amenaza en los pocos casos en que la han abordado.

Al responder a preguntas sobre el testimonio de Willoughby en julio, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, les dijo a los periodistas: “No hay información de nuevos drones que estén en este momento en la frontera”, y “no hay nada de qué alertar en este momento”. El secretario de Marina de México añadió en la misma conferencia de prensa que no se habían detectado en la frontera pequeños drones comerciales utilizados por los cárteles.

El miércoles, tras el cierre temporal del espacio aéreo en El Paso, Sheinbaum volvió a decir: “No hay ninguna información de uso de drones en la frontera”.

Un funcionario de seguridad del estado mexicano que habló bajo condición de anonimato para poder discutir información privada afirmó esta semana que los cárteles utilizaban cada vez más drones en la frontera para traficar con drogas y vigilar a las fuerzas del orden.

Casos públicos

Desde al menos 2017, ha habido una serie de informes de los medios de comunicación y comunicados de prensa gubernamentales que documentan casos de cárteles que utilizan drones en la frontera entre México y Estados Unidos.

En 2017, las autoridades estadounidenses detuvieron a un hombre estadounidense sorprendido presuntamente utilizando un dron para transportar 12 paquetes de metanfetamina de México a San Diego.

En 2023, agentes de la Patrulla Fronteriza estadounidense informaron que contrabandistas de personas, conocidos como “coyotes”, estaban desplegando pequeños drones para vigilar los movimientos de la patrulla fronteriza durante un cruce ilegal cerca de San Diego.

Y en octubre del año pasado, tres drones soltaron explosivos sobre una fiscalía de Tijuana, México; los cárteles utilizaron drones para atacar a las fuerzas de seguridad mexicanas en Río Bravo, a varios kilómetros de la frontera, y las autoridades mexicanas confiscaron 18 drones en Reynosa, una ciudad fronteriza.

El uso de drones por parte de los cárteles es especialmente visible lejos de la frontera, en el centro de México. En Michoacán, el Cártel Jalisco Nueva Generación y grupos rivales enzarzados en una brutal guerra territorial han ampliado considerablemente sus operaciones con drones en los últimos años.

En el estado de Sinaloa, en medio de la creciente presión del gobierno mexicano y el temor a una posible intervención estadounidense, los grupos criminales como el Cártel de Sinaloa han aumentado su tecnología antidrones y contratado a personas expertas en el manejo y seguimiento de las aeronaves, según declararon operativos del cártel al Times.

La opinión de los analistas

Renato Sales, ex Comisionado Nacional de Seguridad de México, dijo que los cárteles llevan al menos una década utilizando drones para transportar drogas a través de la frontera. Los funcionarios federales empezaron a notar que los grupos criminales recurrían a drones alrededor de 2015, dijo, cuando los utilizaban para la vigilancia, la recopilación de información de inteligencia y el transporte de narcóticos.

Añadió que los cárteles se modernizan continuamente y comparó a los drones con palomas mensajeras de la posmodernidad.

David Saucedo, analista de seguridad mexicano, acusó a las autoridades mexicanas de restarle importancia a la amenaza de los drones para evitar enfadar al presidente Trump, quien ha estado amenazando con atacar a los cárteles en México. “Saben lo que ocurre en la frontera”, dijo refiriéndose a las autoridades mexicanas.

Cecilia Farfán-Méndez, analista de San Diego que estudia a los cárteles, dijo que cree que las autoridades estadounidenses exageran la amenaza, mientras que las mexicanas le restan importancia.

También se mostró escéptica ante la posibilidad de que los cárteles utilicen con frecuencia drones para pasar drogas, en lugar de contratar a ciudadanos estadounidenses para que lleven el contrabando a través de la frontera, lo que suele ser mucho más difícil de detectar.

“Tenemos muchas más evidencias de que utilizan puertos de entrada legítimos para traficar con cosas, en lugar de utilizar un dron que, como estamos viendo ahora, llama mucho la atención”, dijo.