Una granada junto a un dispositivo adherido a un teléfono celular lleva más de 15 horas sobre una calle de Pradera de los Álamos. El artefacto permanece en el lugar mientras policías, bomberos y militares mantienen acordonado el sector y esperan la llegada del equipo especializado para retirarlo.

El objeto fue localizado junto a un automóvil en el cruce de Pradera de los Álamos y Palacio de Mitla. Las calles cercanas permanecen cerradas, pero los vecinos continúan en sus viviendas y aseguran que ninguna autoridad les ha explicado con precisión el riesgo. Entre policías surgió incluso la versión de que podría existir C4, aunque esto no ha sido confirmado oficialmente.

El tiempo transcurrido obliga a revisar la capacidad de respuesta disponible en Ciudad Juárez frente a amenazas de este tipo. Si un posible explosivo puede permanecer tantas horas en una zona habitacional mientras llega personal especializado, ¿qué ocurriría ante una emergencia de mayores dimensiones o varios incidentes simultáneos?

Juárez tiene antecedentes de violencia criminal y una población cercana al millón y medio de habitantes. Una ciudad de estas dimensiones requiere protocolos que permitan movilizar rápidamente especialistas, determinar perímetros de seguridad y decidir cuándo evacuar.

También falta explicar dónde se encuentra el equipo antibombas, cuánto tarda normalmente en ser desplegado y quién toma las decisiones durante la espera. Mientras esas respuestas llegan, el artefacto continúa ahí y los vecinos siguen viviendo alrededor de un operativo que ya supera las 15 horas.