Ciudad Juárez, Chih.- Es imposible no imaginar lo que puede suceder al salir a trabajar y no regresar a casa, tras ser víctima de la violencia. Martha Rosario G.S., asistente dental, murió durante un asalto en el consultorio donde laboraba, en la colonia La Chaveña.
En sus servicios funerarios, elementos del Ejército montaron guardias de honor. Su viudo, el doctor Beas, aclaró que la presencia de los militares respondía a la relación cercana que mantenían con la familia y pidió que el gesto no fuera malinterpretado.
Su exigencia fue otra, la de pedir a las autoridades investigar y encontrar a los responsables. Advirtió que presionará para que el asesinato de su esposa no quede impune.
El asesinato de Martha expone el temor de quienes cumplen con su jornada y esperan volver a casa. La mayoría de los juarenses trabaja, cuida de los suyos y procura vivir en paz; pero la violencia y la impunidad pueden convertir cualquier lugar cotidiano en un escenario de peligro, de riesgo.
Por eso, la respuesta no puede recaer únicamente en las víctimas ni en sus familias. Es vital que sí algún ciudadano cuenta con información sobre este caso o advierte señales de una posible actividad delictiva, puede comunicarla a las autoridades, incluso por vías anónimas.
La ciudad necesita que las instituciones actúen y que quienes tengan datos se animen a reportarlos con responsabilidad. Que los presuntos responsables sean identificados y llevados ante la justicia es indispensable para que el crimen no quede sin respuesta.