Un análisis sobre el Tratado de 1944 entre México y Estados Unidos plantea que nuevas “dinámicas geopolíticas”, como el conflicto en Chihuahua en 2020, han exacerbado la controversia por la distribución de agua, advierte contra el uso político del acuerdo y pone en duda lo pactado al margen de las “actas” de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA).
“En febrero de 2026, los gobiernos de Estados Unidos y México anunciaron un nuevo acuerdo para mejorar el intercambio bilateral de agua. México acordó entregar un mínimo de 350,000 acres pie de agua durante el ciclo quinquenal actual y desarrollar un plan para compensar su déficit hídrico”, dice.
“Dado que este acuerdo no se negoció mediante el proceso formal de actas, será difícil de hacer cumplir legalmente. Sin embargo, ofrece una victoria política, permitiendo que el Departamento de Agricultura y otros se atribuyan un progreso para los agricultores de Texas sin avanzar significativamente en las negociaciones”, señala.
El texto se titula “¡Aguas! Una advertencia sobre el reparto del agua entre Estados Unidos y México” y fue publicado este mes en la revista de Asuntos Internacionales de la Universidad de Yale.
Dentro de las “nuevas dinámicas geopolíticas” que han exacerbado la controversia en torno al reparto del recurso, expone también que, por primera vez desde la firma del Tratado en 1944, el gobierno de Donald Trump rechazó en 2025 la solicitud de México de entregar volumen adicional, alegando la morosidad de este país en los pagos de quinquenios anteriores aun cuando esos adeudos, señala el texto, han sido liquidados.
“Del lado mexicano de la frontera, las disputas por el reparto del agua también se han intensificado. En septiembre de 2020, dos civiles murieron cuando la Guardia Nacional mexicana se enfrentó a agricultores en el estado de Chihuahua, quienes protestaban por la decisión del gobierno de utilizar agua de embalse para cumplir con el tratado”, dice.
El documento plantea también que la CILA, que genera conocimiento sobre flujos, uso y distribución, además de gestionar controversias a través de “actas” que tienen carácter jurídico, operó de manera independiente durante décadas hasta que tanto Trump como el anterior mandatario mexicano, Andrés Manuel López Obrador, se involucraron en las negociaciones.
“En 2025, las declaraciones públicas de Trump intensificaron aún más el debate. El presidente elogió los esfuerzos de Ted Cruz para asegurar el agua para los agricultores texanos, acusó a México de ‘robar agua’ y culpó a su predecesor por ‘negarse a mover un dedo para ayudar’”, narra el artículo.
“Las declaraciones del presidente empoderaron tanto a funcionarios locales electos como al Departamento de Agricultura de los Estados Unidos para que se hicieran cargo del tema del reparto del agua, rechazando el protocolo tradicional establecido por la CILA”, agrega.
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