A pesar del decreto de regularización de vehículos de procedencia extranjera que se prolongó por tres años, la realidad en las calles muestra que alrededor de 17 mil autos circulan todavía sin placas.
La cifra incluye unidades que iniciaron el trámite y no pudieron terminarlo, y aquellos que incluso siguieron ingresando a la frontera después de la abrogación del programa federal.
Entre 2022 y 2025, la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSPE) y el Registro Público Vehicular (Repuve) reportaron que 185 mil 683 vehículos se regularizaron en Ciudad Juárez.
De ese total, aproximadamente 173 mil 700 ya cuentan con placas, dejando un remanente de casi 12 mil unidades que sólo circulan con la constancia de regularización, según registros de Recaudación de Rentas hasta el cierre de 2025.
A este número se suman otros cinco mil vehículos que, según Daniel Cereceres, representante de la Unión Independiente de Vendedores de Autos Usados (UIVAC), continúan en situación irregular por trámites inconclusos o ingresos recientes.

Inicio prometedor
El programa de regularización tuvo un inicio prometedor, pero sufrió interrupciones casi permanentes desde marzo de 2025, cuando la federación realizó auditorías al Repuve por presuntas irregularidades.
El Diario documentó que agentes aduanales y empleados del Repuve cobraban 10 mil pesos o más por regularizar autos que aún no ingresaban a México, un esquema que generó desconfianza y retrasos en la entrega de placas.
Nunca se informaron oficialmente los resultados de estas auditorías hasta que, el 1 de enero de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum abrogó el decreto que permitía la regularización de los vehículos fronterizos.
Carlos Ortiz, representante de la gobernadora en Juárez, explicó que el Estado ha buscado dar seguimiento a estos vehículos, pero advirtió que la solución depende de la federación, ya que son trámites y reembolsos derivados del cierre del decreto.
La regularización no sólo impacta en el control vehicular, sino también en la seguridad ciudadana, y ese fue uno de los motivos que justificaron el decreto lanzado oficialmente en marzo de 2022, según archivos periodísticos.
La Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) confirmó que la incidencia de delitos relacionados con vehículos sin placas ha disminuido respecto a años anteriores, pero todavía se registran casos.
El flujo de vehículos irregulares ha cambiado también por los altos costos de importación, que hacen que los modelos antiguos, particularmente de modelos 2016 y anteriores, sean más caros de regularizar, mientras que los más recientes, de 2017 en adelante, resultan más económicos y fomentan una actualización gradual del parque vehicular.
Cereceres explicó: “La gente que toma la determinación de cruzar un carro ‘chueco’ es de vehículos 2016 hacia abajo porque el pago de impuestos oscila entre los 35 mil y 45 mil pesos, dependiendo de la marca y línea.
“Los del 17 para arriba pagan el 1 por ciento de arancel, así que son más económicos”.
Esto significa que, aunque en teoría las personas están optando por comprar carros más nuevos, la adquisición de éstos en Estados Unidos es todavía más cara.
En cifras totales, la SSPE indica que entre 2022 y 2025 se regularizaron 430 mil 975 vehículos en todo el estado de Chihuahua, de los cuales 185 mil 683 corresponden a Juárez y 84 mil 605 al resto del estado, concentrando la frontera la mayor parte del programa de regularización.
Actualmente, según las cifras oficiales de dicha corporación, aproximadamente mil 500 trámites permanecen varados, principalmente porque los vehículos no cumplen los requisitos establecidos por el decreto federal.

Sin tregua, ahora si van por ellos
La semana pasada, el alcalde Cruz Pérez Cuéllar anunció que se acabó la tregua contra los conductores que no le ponen placas a sus vehículos.
Aunque anticipó que se implementará un mecanismo para que quienes quedaron fuera del decreto presidencial a pesar de que iniciaron el trámite, puntualizó que se tomarán medidas desde la Coordinación de Seguridad Vial.
A decir del edil morenista, el decreto sí cumplió con su objetivo porque Juárez estaba inundado de autos “chuecos” y, quien quiso, compró un vehículo para transportarse y lo pudo regularizar a bajo precio.

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