La obstaculización del Instituto Nacional de Migración (INM) para expedir documentos, como la Tarjeta de Visitante por Razones Humanitarias (TVRH), y los retrasos de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) en los procesos de refugio en México son parte de la crueldad que viven las personas extranjeras en Ciudad Juárez al tratar de integrarse en la comunidad, señaló Víctor Flores, gestor de casos del Proyecto Internacional de Asistencia a Refugiados (IRAP, por sus siglas en inglés).
El autor del informe “La Crueldad como Política: La Migración y la Experiencia Humana en la Frontera México-Estados Unidos bajo Trump” sobre migrantes deportados y varados en la frontera México-Estados Unidos dijo que tras el fin de la aplicación CBP One por el gobierno de Donald Trump, las personas están considerando establecerse al menos de manera temporal en Ciudad Juárez pero se enfrentan a la falta de documentos para poder trabajar y acceder a servicios públicos.
“El asentamiento en Ciudad Juárez implica diversas dificultades, principalmente relacionadas con el acceso a la documentación, limitando la integración social, laboral y educativa”, agrega el documento binacional en el que las organizaciones y albergues documentaron 112 testimonios y casos, registros de transparencia y análisis novedoso de datos.
El Instituto Fronterizo Esperanza (Hope Border Institute-Hope), el Servicio Jesuita a Refugiados México (JRS México), la Red Pedro Pantoja de Casas y Centros de Derechos Humanos de Migrantes de la Zona Norte (Red Pedro Pantoja), Derechos Humanos Integrales en Acción (DHIA), Iniciativa Kino para la Frontera, Casa del Migrante Saltillo, Centro de Atención al Migrante Exodus (CAME), Centro para Migrantes Jesús Torres 24/7 y el albergue diocesano Belén exhortaron al INM a reanudar la expedición de TVRH sin dilación y bajo el debido proceso.
El análisis sobre la implementación de la política migratoria de la administración Trump y el gobierno de Claudia Sheinbaum “arroja luz sobre una profundización de la crisis de derechos humanos de las personas migrantes en Estados Unidos motivada por un discurso nativista y racista que se concreta en una práctica de violencia sistemática, así como una respuesta insuficiente en México”, destacaron.
También pidieron a la Comar fortalecer, de acuerdo con su disponibilidad presupuestaria, el personal de las oficinas en sus diferentes sedes con la finalidad de atender el rezago existente en los procedimientos de solicitud de reconocimiento de la condición de refugiado, así como el de solicitudes de reunificación familiar.
Los activistas documentaron que las personas varadas tras el fin de CBP One y las restricciones del acceso al asilo, así como algunas personas deportadas desde Estados Unidos, enfrentan retos significativos en su integración en México.
“Entre estos retos destacan la falta de acceso a documentación en un plazo apropiado por retrasos en Comar y obstaculización en el acceso a tarjetas humanitarias y el asilo”, señalaron.
Tanto Comar como el INM “han obstaculizado sistemáticamente la obtención de Tarjetas de Visitante por Razones Humanitarias (TVRH), documento de suma importancia que permite la integración de la población.