Chihuahua— Los gobiernos de Estados Unidos y México reportan una reducción histórica de hasta el 90 por ciento en los cruces irregulares fronterizos en la región de Ciudad Juárez-El Paso, pero han registrado un aumento en las deportaciones y la vulnerabilidad de los migrantes en tránsito desde la cancelación de citas en la aplicación de asilo.
La disminución de la presencia de migrantes en la frontera tiene su explicación en que la anterior política antiinmigrante de los Estados Unidos se radicalizó y multiplicó por 10 en el nuevo período presidencial de Donald Trump.
El endurecimiento de la política migratoria de la administración de Trump es explicado por una confluencia de factores de carácter ideológico, económico y de estrategia electoral. Esta mayor restricción abarca desde la ampliación de las deportaciones y la construcción de centros de detención hasta la cancelación drástica de las vías de asilo y visados.
La baja en el tránsito migratorio es posible por la colaboración binacional entre la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y el Instituto Nacional de Migración (INM) que tiene como consecuencia el menor flujo de cruces no autorizados.
Al mismo tiempo, los gobiernos han reportado un incremento sostenido en las repatriaciones de mexicanos a territorio nacional por Ciudad Juárez, sumando miles de personas que son dejadas en la frontera.
Mediante acuerdos bilaterales, ambas naciones mantienen estrategias conjuntas operando a lo largo de las rutas de trenes y puntos de internación para disuadir la migración irregular y “evitar tragedias humanitarias” (dicho literalmente). Así lo justifica la “migra” mexicana, el INM, que en sus comunicados enmascara el arresto y deportación de migrantes, porque renombra sus operativos, que públicamente no se trata de persecuciones, sino que son “rescate de migrantes”. ¡Los rescatan!
Licencia para desalojar con violencia
En su segundo mandato, la administración de Donald Trump canceló de forma indefinida el programa de citas de asilo a través de la aplicación CBP One y anuló las citas programadas que miles de migrantes ya tenían. Además, el Gobierno mexicano trata de evitar flujos indeseados no sólo en la frontera norte, sino en todo el territorio.
Por ejemplo, desde que dieron a conocer las nuevas medidas draconianas de la Unión Americana, las autoridades de Chihuahua y el INM dejaron de “tolerar” el campamento migrante de la capital de Chihuahua, que era un descanso de los migrantes que, al cabo de miles de kilómetros recorridos en las peores condiciones concebibles, encontraban un remanso de paz a unas horas de la frontera, al amparo de este campamento que pudo albergar en un momento dado hasta mil 500 personas. El campamento migrante ubicado en la avenida Juan Pablo II (al sur de la ciudad de Chihuahua) fue desmantelado la madrugada del 18 de enero de 2025 durante un operativo del Instituto Nacional de Migración (INM) y corporaciones de seguridad. Fue como si la oficialidad hubiera recibido un permiso para desempeñarse con sus peores artes.
El desalojo y desmantelamiento de este refugio provisional estuvo marcado por los siguientes acontecimientos clave. La madrugada del 18 de enero de 2025, fuerzas de seguridad (incluyendo el INM y la Guardia Nacional) rodearon el campamento. Para evitar ser detenidos o deportados, algunos migrantes prendieron fuego a colchones y mantas. Por si fuera poco, recurrieron al uso de maquinaria pesada. Tras el desalojo y el control del incendio, el Gobierno municipal de Chihuahua ingresó al predio con cuadrillas de limpieza, retroexcavadoras y minicargadores para remover los escombros, las estructuras de madera calcinadas y los desechos del lugar.
En el operativo fueron arrestadas 39 personas, incluyendo 17 menores de edad, quienes fueron trasladados a refugios temporales.
Migrantes varados en Ciudad Juárez, ¿cuántos son?
Ante la imposibilidad de cruzar ilegalmente debido al despliegue del Ejército de estadounidense, y porque no hay posibilidad de solicitar visa ni asilo, cabe la pregunta: ¿se tiene un cálculo de cuántos migrantes optan por quedarse esperando por tiempo indefinido en Ciudad Juárez, e incluso asentarse y conseguir empleo?
Sí, hay cifras recientes, aunque cambian rápido por lo volátil de la migración en tránsito. Para Ciudad Juárez lo más concreto que reportaron son estimaciones puntuales en 2026:
1. A inicios de año, organizaciones locales calculaban cerca de 600 migrantes viviendo en Ciudad Juárez que buscaban regularizarse en México, principalmente venezolanos, colombianos, hondureños y guatemaltecos. De esas, unas 180 familias eran atendidas por el comedor de la Catedral.
Cristina Coronado, del Ministerio para Migrantes, señalaba que la mayoría ya no está “en tránsito” hacia EU, sino asentándose: sólo unas 20 familias seguían en proceso de decidir si se quedaban o regresaban.
2. Datos oficiales de detención en Ciudad Juárez 2026: La Unidad de Política Migratoria reportó que entre enero y lo que va de 2026 se detectaron mil 311 personas en situación migratoria irregular en Ciudad Juárez: mil 269 presentadas para procedimiento administrativo y 42 canalizadas a albergue. De las canalizadas, la mayoría eran de Venezuela, Guatemala, Cuba y Colombia.
Menos detenciones por la ‘migra mexicana’
Por otra parte, las visas humanitarias otorgadas por el Gobierno de México para transitar o residir temporalmente en el país están bajo las normativas del Instituto Nacional de Migración, y por su parte, el Gobierno estadounidense ha reforzado las deportaciones exprés y las expulsiones.
Es notable la caída del flujo de migrantes hacia Ciudad Juárez y en general hacia toda la franja fronteriza norte. Desde que se canceló CBP One el 20 de enero de 2025 y endurecieron las políticas de EU, las detenciones de migrantes irregulares en México bajaron 92.2 por ciento, comparadas contra las cifras de 2024. Eso es visible en la ciudad fronteriza: menos gente “de paso”, más gente varada.
Entra ahora el factor de cambio de intención. Una encuesta de OIM a 700 migrantes en Chiapas, CDMX, Chihuahua y Baja California encontró que 46 por ciento ya planeaba quedarse en México a mediados de 2025, cuando a fines de 2024 solo era 24 por ciento. Nota: OIM son las siglas de la Organización Internacional para las Migraciones, la cual es la agencia de las Naciones Unidas (ONU) enfocada en promover una migración humana, ordenada y segura
En Ciudad Juárez, 39 por ciento de los encuestados por OIM vivía en albergue, seis por ciento con familiares y 49 por ciento rentando cuarto. El Ministerio de San Columbano atiende diariamente a 800 extranjeros en la Catedral con comida y apoyos varios
En resumen, no hay un número único “al día”, porque la población flotante cambia. Las fuentes más recientes hablan de 600 personas identificadas buscando refugio, con cientos más en situación irregular detectadas por INM. La tendencia en 2026 es que Ciudad Juárez pasó de ser ciudad de tránsito a ciudad de destino temporal para muchos que ya no pueden cruzar a EU.
En Ciudad Juárez, la población migrante en tránsito está compuesta principalmente de personas provenientes de Venezuela, Honduras y Guatemala, seguidas de cerca por ciudadanos de México, Colombia, Ecuador y Cuba. También registran grupos menores de Nicaragua, El Salvador, Haití y Brasil.
¿Por qué sucede todo esto?
En el estudio Mujeres Adolescentes en Crisis: Impacto de las políticas migratorias en Ciudad Juárez, realizaron varias entrevistas.
En la parte que toca a los motivos principales de movilidad (migrancia) incluyen la violencia, la falta de acceso a necesidades básicas y la búsqueda de oportunidades laborales. Es notable que el 32 por ciento de las mujeres reportan que la salida de su país de origen responde a temas de inseguridad. Porcentaje que sumado al 21 por ciento que lo hace por falta de acceso a necesidades básicas, alcanza un 53 por ciento.
Con ello se puede inferir que más del 50 por ciento salen por necesidades de protección. Esto rompe con la tendencia (incluso narrativa histórica) de que las personas salen por oportunidades laborales o por una percepción de pobreza.
La huida de la violencia, persecución y las limitadas oportunidades en sus países de origen son las principales razones que las llevan a enfrentarse a las incertidumbres y peligros del camino. Las mujeres huyen por violencia y encuentran más violencia en el recorrido.
En el caso de los niños, niñas y adolescentes, los motivos de salida del país de origen se relacionan, también con la sucesión de un incidente violento (40 por ciento).