En Ciudad Juárez, el Predial no es una cifra abstracta ni un trámite olvidable, es el impuesto que se convierte en calles reparadas, luminarias que vuelven a encenderse, patrullas que recorren colonias y parques que resisten al abandono. Cada recibo pagado es una forma silenciosa de sostener la ciudad, de repartir entre todos el costo de vivir en ella. Por eso, cuando el calendario marca el cobro del Predial, no se trata solo de números, sino de una responsabilidad compartida.

Durante años, este impuesto ha sido una de las principales fuentes de ingresos municipales. De ahí salen recursos para servicios básicos y obras que no siempre se ven de inmediato, pero que sostienen la vida cotidiana. En 2023, más de 376 mil juarenses cumplieron con ese deber cívico, muchos de ellos haciendo ajustes en su economía familiar para no quedar en falta. Pagar el Predial, en ese sentido, es un acto de corresponsabilidad urbana, una forma de decir la ciudad también es mía y me hago cargo.

Esa lógica de equidad es la que el gobierno municipal busca defender. El alcalde Cruz Pérez Cuéllar ha insistido en que no puede haber excepciones cuando se trata de cumplir con la ley fiscal. La regla es simple y, en teoría, igual para todos. Si una casa, un negocio o un terreno generan obligaciones, estas deben atenderse, sin importar quién sea el propietario.

En ese contexto, el adeudo del Partido Acción Nacional volvió al centro del debate público. El alcalde informó que el PAN acumula una deuda de 9 millones 529 mil pesos por concepto de Predial, correspondiente a un edificio sobre la avenida 16 de Septiembre, otro inmueble contiguo y un estacionamiento frente a ellos, con rezagos que se arrastran desde 2005. Ante la falta de pago, anunció que se notificará de inmediato al partido y que, de persistir el incumplimiento, propondrá al Cabildo un plebiscito para consultar a la ciudadanía si está de acuerdo con embargar y rematar las propiedades.

El señalamiento no se queda solo en el PAN. Hay otros partidos también mantienen adeudos y que ninguno puede colocarse por encima de los ciudadanos que sí cumplen, más aún cuando el blanquiazul recibió el año pasado 54 millones de pesos de financiamiento público. La discusión, más allá de lo partidista, vuelve al punto de origen: en una ciudad que se construye con el aporte de todos, nadie debería quedarse al margen de su obligación fiscal.