Ciudad Juárez.- Hace una década, “María” vivió la construcción del muro fronterizo ordenada por el gobierno de Barack Obama apenas a unos metros de su casa, y desde hace cinco semanas ha atestiguado las detonaciones que abren paso a la nueva muralla de acero ordenada por la administración de Donald Trump.

“Es normal, para nosotros es normal vivir aquí, ya nos acostumbramos; hace diez años sí fue muy, pues, raro ver que construían el muro, que nos pusieran una pared como quien dice casi frente a la casa, pero ahora ya no, ya nada más de repente escuchamos que truena”, dijo la mexicana que hace más de dos décadas llegó a Ciudad Juárez para vivir en los límites con Estados Unidos.

Para ella, como para el resto de los habitantes de la colonia Puerto Anapra, vivir frente a miles de barrotes de acero se ha convertido en una cotidianidad durante los últimos diez años.

Recordó que en 2016, cuando comenzó la construcción de los 2 kilómetros de muro entre Sunland Park y Anapra, para los vecinos “era la novedad”, por lo que ahora no les extraña su extensión de 2 kilómetros más entre los cerros y vivir entre el constante patrullaje terrestre y aéreo, además del ruido de la maquinaria que comenzó a trabajar en enero pasado.

Aunque dijo preferir no hablar del tráfico de personas en la zona, sí comentó que “eso nunca se acabó” con el muro (de Obama), pero sí ha disminuido mucho durante el actual gobierno de Trump.

Otra habitante del lugar coincidió con ella en que suman tres las detonaciones que ha realizado el Gobierno de Estados Unidos en la zona llamada “Montaña de Cristo Rey” del lado estadounidense y “Sierra Muleros” del lado mexicano.

Ambas aseguraron que sólo en enero les avisaron que Estados Unidos realizaría detonaciones como parte de la construcción del muro fronterizo, por lo que en las demás ocasiones se han dado cuenta por el estruendo que ha provocado la dinamita.

“Nada más escuchamos, y se siente (que tiembla)”, relató una vecina, quien también vive en los límites de México con Estados Unidos, en donde ayer permanecía maquinaria removiendo las piedras y regando agua entre los cerros ya dinamitados.

El primer muro en la frontera de Estados Unidos con Ciudad Juárez fue construido entre 2016 y 2017, por órdenes del gobierno del demócrata Obama, en la zona de Anapra, a lo largo de 2 kilómetros y con una altura de más de seis metros; pero para finales de 2020 el gobierno del republicado Trump ya había construido 130 millas más en el Sector El Paso, equivalentes a una extensión de 209.21 kilómetros, con una altura de 32 a 40 pies de alto, es decir, entre 9.75 y 12.19 metros de altura.

En enero de 2021, tras el inicio de su gobierno, el entonces presidente Joe Biden giró una orden ejecutiva para detener el proyecto de construcción de 20.9 kilómetros entre Nuevo México y Juárez, por lo que los trabajadores recibieron la orden de parar la obra.

Sin embargo, en junio de 2025 el gobierno de Donald Trump emitió tres nuevas exenciones de las leyes ambientales, para continuar la construcción del muro en el Sector El Paso. Y en octubre se dieron a conocer tres proyectos adjudicados para la construcción de 125.5 kilómetros de muro físico y casi 240 kilómetros de nueva tecnología en el Sector El Paso, desde el municipio de Janos hasta Praxedis G. Guerrero.

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