Julián Beltrán ya no está en Colombia, pero su familia sí, por lo que ayer fueron su mamá y su hermano quienes le informaron vía telefónica que acababa de temblar en su país, y a más de 4 mil 500 kilómetros de distancia comenzó a orar por sus paisanos.
“En cuanto a mi familia todos se encuentran bien, gracias al Señor no hemos tenido ningún percance, pero muchísimas, miles de personas, en este momento han sido afectadas por el terremoto”, relató sobre el sismo de 7.4 grados en la escala de Richter que hasta la tarde de ayer sumaba al menos 111 personas muertas.
La primera llamada que recibió fue de su mamá, quien vive en Bogotá y le avisó que había temblado; enseguida le marcó su hermano. Ambos están bien, pero asustados por lo que provocó el sismo, relató el sudamericano, quien desde hace dos años vive en esta frontera.
“En Bogotá sí se sintió muy fuerte el temblor, pero las ciudades que lastimosamente sufrieron más daños fueron Cali, Manizales y Pereira, que es como por la zona cafetera de Colombia. Gracias a Dios, mi familia, todos están bien, solamente tengo unos familiares en Armenia, que fue uno de los lugares donde estuvo bien fuerte, pero tuvieron un llamado de alerta antes del terremoto, les avisaron por celular, un minuto antes les avisaron que se prepararan porque iba a haber un temblor, entonces eso fue lo que les ayudó”, contó.
Según datos del Departamento de Atención a Personas Migrantes y Movilidad Humana del Consejo Estatal de Población (Coespo), durante el primer cuatrimestre de 2026 fueron apoyadas 120 personas originarias de Colombia en el estado de Chihuahua, 42 mujeres y 78 hombres, con distintos servicios como orientación integral, asesoría legal, Internet, canalización a organizaciones sin fines de lucro, vinculación a albergue, expedición de documentos o canalización a la Comisión de Ayuda a Refugiados (Comar).
Se trata de personas que, como Julián, ya viven principalmente en esta frontera, en donde él conoce a otros de sus paisanos, quienes también vivieron a la distancia el dolor del terremoto en su país.
“Yo soy un hombre de fe, soy cristiano. Y siempre mi vida ha estado infundada en la fe en Dios, al igual que mi familia, entonces pues de alguna u otra manera eso me fortalece muchísimo, entendiendo que pase lo que pase mi fe en Dios hace que nos fortalezcamos y que estemos por lo menos con paz en momentos de angustia y difíciles… en este momento me da mucha tristeza, porque yo en Colombia pues tenía una fundación en donde ayudábamos, conseguíamos recursos ayudando a las personas en necesidad, y pues a mí en este momento sí me da mucha tristeza porque no puedo estar allá con los niños ayudando. Pues porque estoy lejos y no sé cómo ayudar, lo único que tengo como persona de fe es con mis oraciones”, compartió.