Cd. de México.- El Oeste regresa, pero esta vez no llega cubierto de polvo, llega con lentejuelas, botas impecables, cuero trabajado y una buena dosis de glamour. El western abandona el cliché del cowboy para convertirse en uno de los lenguajes más seductores de la moda contemporánea.
Sombreros de ala ancha, cinturones con hebillas escultóricas, flecos, mezclilla, gamuza, botas vaqueras y prendas de piel aparecen ahora acompañados de cristales, bordados, metalizados y siluetas mucho más sofisticadas. Es el Western Glam: una mezcla de espíritu fronterizo y actitud de alfombra roja.
Firmas internacionales como Ralph Lauren, Isabel Marant, Etro y Dsquared2 han explorado distintas versiones de esta estética, llevando las referencias del Oeste hacia terrenos más urbanos y lujosos. En algunas propuestas, la camisa vaquera se convierte en una pieza de pasarela; en otras, la bota cowboy acompaña vestidos fluidos o conjuntos de noche.
Y México, por supuesto, tiene mucho que decir en esta historia. La tradición ecuestre, la charrería, el trabajo artesanal de la piel y la cultura del norte forman parte de nuestro propio imaginario. Diseñadores como Benito Santos, Alfredo Martínez, Abel López, Lorena Saravia, Lydia Lavín y Montserrat Messeguer han demostrado, desde diferentes lenguajes, que las referencias mexicanas pueden traducirse en moda contemporánea sin caer necesariamente en el disfraz folclórico.
También están las firmas especializadas en sombreros, botas y marroquinería que mantienen vivo el oficio y que hoy encuentran una nueva generación de consumidores dispuesta a llevar estas piezas fuera de los escenarios tradicionales. Una bota vaquera puede acompañar lo mismo unos jeans que un vestido de noche; un cinturón de piel con hebilla protagonista puede convertirse en el punto focal de un look minimalista; allí están firmas nacionales como Dante o Cuadra para demostrarlo.
La clave está precisamente en no parecer un cowboy de película. El nuevo Oeste se construye mezclando códigos como, una falda de lentejuelas con botas vaqueras, un blazer perfectamente cortado con cinturón de cuero, una camisa de mezclilla con joyería espectacular o un vestido largo con flecos que se mueve como si acabara de salir de un salón de baile texano.
Porque el Western Glam no habla solamente del Oeste, habla de una moda que vuelve a mirar hacia sus raíces para transformarlas. Y en un momento en que lo artesanal, lo auténtico y lo hecho a mano cobran nuevo valor, pocas estéticas resultan tan actuales como ésta.
El cowboy, finalmente, se ha quitado el polvo de las botas.
El estilo western es un clásico que no pasa de moda, sino que se va renovando estación tras estación.
Ralph Laurent
diseñador