A Ximena Ayala le sigue sorprendiendo la respuesta que Perfume de Violetas (2001) provoca entre espectadores de distintas generaciones, 25 años después de su estreno.

En la película de Maryse Sistach, Yessica (Ayala) y Miriam (Nancy Gutiérrez) se hacen amigas en la secundaria, aunque los abusos que sufre Yessica, las diferencias económicas y la desprotección familiar afectan su relación.

Las dos actrices hablaron este jueves de su vínculo con la cinta durante un conversatorio del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), antes de una función organizada con Tinta, la Sociedad de Escritores Audiovisuales y Cinematográficos de México.

"A mí me sorprende cómo permanece. Y cómo se mueve esta película a través del tiempo. O sea, a mí me dice, ya se volvió una obra de arte. Perfume de Violetas encuentra intimidad en cada uno de los espectadores", comentó Ayala.

El año pasado, recordó, unas ocho salas de la nueva Cineteca se llenaron durante funciones de la película, en las que pudo presenciar las reacciones de los asistentes.

"Fue impresionante ver cómo el público la abrazó, la lloró, hubo una catarsis colectiva impresionante", dijo la actriz de 45 años.

Ayala recuperó además una conversación que había sostenido de camino al cine, antes de encontrarse con los espectadores de Morelia.

"Hablábamos de que las nuevas generaciones se asombran poco de las cosas. Pero esta película sigue asombrando. Entonces es como de, sí, hagamos más cine como este", comentó Ayala.

En el caso de Nancy Gutiérrez, el tiempo también cambió las preguntas que se hace cuando vuelve a ver la película.

"La hemos visto, sí, muchas veces a lo largo de los años, pero de las últimas veces que las vimos, o al menos yo, la vimos desde otra perspectiva porque ya somos mamás", comentó Gutiérrez.

La actriz tiene hijas y Ayala un hijo, explicó, y ahora presta atención a la responsabilidad de los adultos que rodean a las protagonistas, un aspecto que no vivía de la misma manera durante el rodaje.

"Ahora tenemos que pensar desde el lado de esas niñas como cuidadores, como quien cría, como quien enseña, como quien encamina", señaló.

En esa nueva lectura, la actriz de 42 años también reconoce que las experiencias de Yessica y Miriam no pertenecen únicamente al pasado.

"Esta realidad, pues es una realidad actual, que es triste que sea actual, que bueno que ahora la podemos nombrar, tiene nombre y podemos decir las cosas y podemos visibilizar estas violencias", agregó.

En las funciones también ha advertido un cambio en el público, ya que antes le decían que la película "les había gustado" o "abierto los ojos", mientras que ahora algunos se acercan simplemente para darle las gracias.

El crítico Rafael Aviña presentó la función ante una sala llena y destacó la presencia de numerosos jóvenes, mientras que la guionista María Renée Prudencio condujo la conversación con las actrices.