Amanda Seyfried reveló que rechazó participar en una serie debido a la cantidad de escenas sexuales que debía realizar, pues aseguró que, con el paso de los años, ha cambiado su perspectiva sobre la intimidad frente a las cámaras y ahora prefiere evitar situaciones que la hagan sentir incómoda.

Durante el Festival Internacional de Cine de Hamptons, la actriz, de 40 años, habló sobre cómo ha evolucionado su relación con las escenas románticas y reconoció que, aunque antes disfrutaba besar a sus compañeros de reparto, actualmente ya no siente el mismo entusiasmo.

"Rechacé un programa donde tendría que tener sexo todo el tiempo por el sexo en sí", explicó Seyfried, quien señaló que su decisión no dependió de quién fuera su posible compañero de escena, sino de su propia comodidad.

La nominada al Óscar agregó que, por ahora, no quiere tener que lidiar con la experiencia de desnudarse frente a un desconocido, aunque reconoció que podría cambiar de opinión si el proyecto volviera a presentarse en otro momento de su vida.

La protagonista de Mamma Mia! también habló sobre la importancia de establecer límites y explicó que la maternidad ha influido en su manera de tomar decisiones, pues ahora busca ser menos complaciente y dar prioridad a su familia.

Seyfried, quien tiene dos hijos, Nina, de nueve años, y Thomas, de seis, contó que recientemente rechazó las peticiones de dos personas que le solicitaron fotografías mientras caminaba con su hija por Manhattan y después acudía a una cafetería.

La actriz recordó que Nina le expresó su orgullo por haberse negado a ambas solicitudes, una reacción que la hizo reflexionar sobre la importancia de poner límites sin sentirse obligada a complacer a los demás.

"Si estoy con mis hijos, digo que no", explicó Seyfried, al señalar que el bienestar de sus pequeños tiene prioridad sobre las expectativas de otras personas.

Actualmente, Seyfried protagoniza The Life and Deaths of Wilson Shedd, dirigida por Tim Blake Nelson, en la que interpreta a una profesora que sufre abusos y acepta un empleo en una prisión de máxima seguridad, donde se enamora de un recluso interpretado por Scoot McNairy.

La cinta se presentó en el Festival Internacional de Cine de Hamptons después de su paso por el Festival Internacional de Cine de Toronto y todavía no cuenta con una fecha confirmada para su estreno en salas.