Cd. de México.- Un gris empleado de la federación de futbol en México, Martín de la Torre (Diego Luna), de pronto decide denunciar a su jefe y se aventura en una apuesta que parece imposible, darle al País la organización de la Copa del Mundo 1986.


Sin importar ninguna ética, con astucia y arrogancia, De la Torre emprende su misión tras convencer al mismísimo Emilio "El Tigre" Azcárraga (Daniel Giménez Cacho).


Esa es la historia de México 86, filme que llegará a Netflix el 5 de junio, basada en el libro del comentarista deportivo Francisco Javier González sobre Rafael del Castillo.


"Martín representa eso que el PRI-Gobierno creó. Esta cantidad absurda de gente que quería servirle a la estructura, a la institución, al estado, como lo dice él mismo: 'quiero ser un soldado, estoy dispuesto a sacrificarlo todo por el bien de la institución'.


"Luego las instituciones, el sistema, se deshacen de ti porque el sistema te necesita en un momento y luego termina padeciendo lo mismo y te sacrifica sin ningún miramiento. Martín se da cuenta de eso", comparte Luna en entrevista.


El protagonista de Andor es, además, productor del largometraje dirigido y coescrito por Gabriel Ripstein, y que en tono de comedia y algo de drama, relata cómo su personaje consiguió darle a México su segundo Mundial, pese a la postura incrédula de Guillermo Cañedo (Álvaro Guerrero), la crisis por el terremoto del 85 y la dura competencia de países como Estados Unidos.


"Presentamos a estos personajes trajeados que parecen ser muy grises, poco visibles. Y el personaje que hace Diego es un tipo bastante delirante con un motor de una búsqueda de lo imposible, conseguir a base de aventarse, de cojones. Ese retrato me faltaba", añade Ripstein.


"Hay muchos intereses, es un negocio gigante (el futbol) que a partir del 86 es crecer y crecer, hay parteaguas, antes y después del 86 en términos de la escala de negocio, cómo se conceptualiza, cómo se comercializa. Y si hablas de dinero, hay intereses".


El filme cierra con aires de triunfalismo, pero también con drama, cuando México se queda sin participar en la justa de Italia 90 debido a la misma corrupción que permitió lograr su segunda Copa del Mundo.

Un Tigre de los negocios

En la película, Cándido Damm personifica a Joao Havelange, Alexandre Rodrigues es Pelé, Memo Villegas es Hugo Sánchez y Davor Tomic aparece como Bora Milutinovic. Pero uno de los personajes que se roba la película es Emilio Azcárraga.


"La figura de Azcárraga me parece muy interesante, un hombre de negocios agudísimo, visionario, que ha colocado el futbol mexicano en un nivel brutal, un personaje muy interesante que marca la historia de este País.


"Lo mismo figuras como Havelange, controversial, con agudeza y filo. Consiguió que la FIFA, de ser un organismo contenido, pasara a ser una transnacional. Hay muchos personajes que habitan en este mundo que lo hacen muy interesante. Pelé, muy interesante, un aliado de los gringos, que habla mucho de que quiere meter su dedito al pastel", puntualiza Ripstein.

Enamorado

El contrapeso de Martín de la Torre lo da Susana Gómez Mont (Karla Souza), la mujer que lo obliga a ser ágil y creativo, que lo seduce y lo complace, pero que también le mete goles.


"El personaje cambió muchísimas veces, al principio era la esposa, luego cambió y es la vecina. Tuve días para desarrollar a Susana, quería hacer a una mujer de actualidad en esa época.


"Al menos en mi familia, mi mamá fue una de las primeras de su grupo que se divorció y fue muy polémico. Y cómo vivió su independencia, se movía en los círculos de poder con cierto rechazo. Yo les platicaba anécdotas y les pareció un bonito guiño. No queríamos hacer a alguien moralista", relata Souza.

Detalles de una época

- El largometraje no puede dejar de lado tragedia del sismo de septiembre del 85.

En los créditos suena "Adelante México", la canción que fue un truco de grabación a cargo de la Selección Nacional, pero que fue un éxito con todo y su coro: "el equipo tricolor tiene mucho corazón y en la cancha lo demostrará".

El personaje de José Ramón Fernández lo interpreta su hijo Juan Pablo.

El filme incluye una escena homenaje al famoso gol de Manuel Negrete, considerado el más bonito de los Mundiales.