Cd. de México.- Ni en sueños creía Emmanuel que su carrera como cantante terminaría siendo tan fructífera que luego de debutar y escalar al estrellato pasó a ser una leyenda de la balada romántica por excelencia.

De 70 años, el intérprete de "Bella Señora" y "Solo" recuerda algunos de los momentos más significativos de sus 50 de carrera, los cuales festejará con el lanzamiento de Emmanuel Sinfónico, más adelante, y que se conmemoran a raíz del lanzamiento de su debut: 10 Razones para Cantar (1976).

Morir en cada show


En sus inicios, a Emmanuel le sugirieron "llevársela con calma", por lo apasionado e intenso que era, emocional, físicamente y, sobre todo, con su voz, y se rehusó a la tibieza, a las medianías. Optó por "morir cada noche en cada concierto".

"En cada concierto algo pasa dentro de ti: el arte es tan fuerte que hace que ocurra dentro de ti una explosión que tú no controlas y no quieras controlar. Muchas veces me dijeron, cuando empezaba a cantar: 'oye, muchacho, adminístrate porque no vas a aguantar'. Y yo pensaba: 'eso no puede suceder, no te puedes administrar'. Tienes que salir a morir, a tirar el alma".

Cincuenta y contando


En una profesión con altibajos, con éxitos internacionales y también canciones que no trascendieron más allá de un disco, el intérprete de "Detenedla Ya" jamás imaginó cumplir medio siglo cantando. Hoy espera seguir lo que le resta de vida, activo y alerta.

"Quien trabaja por la fama o por el aplauso se pierde en el camino, porque lo mágico está en lo que haces cantando, en lo que expresas. La fama es un resultado de tu trabajo, el aplauso del público es un resultado, pero lo principal siempre fue cantar. Me di cuenta de que era un error salir a buscar el aplauso; lo que cantas te da satisfacción, pero la meta nunca fue conseguir la fama ni el aplauso. Lo que importa es estar aquí; llegar a esta fecha nunca me lo propuse, no lo imaginé, y son 50 años y contando".

Como 'Íntimamente' no hay dos


Aunque ha publicado álbumes esenciales en la cultura de la balada pop de México, como Al Final (1979), En la Soledad (1983) y Desnudo (1986), atesora lo que sucedió con uno en particular, que prácticamente lo hizo un ídolo en México y gran parte de Latinoamérica.

"Íntimamente (1980) fue el disco más vendido de esa década, muy inspirado, con un trabajo muy profundo, muy específico. Tardamos mucho en hacer el disco, fueron momentos de alegría, de frustración, de encontrar la voz, aventar el aire sin vibrar, llegar a los tonos agudos, y fue un gran cambio. Yo ni cuenta me di de qué pasaba. 'Quiero Dormir Cansado' tuvo un éxito sin precedentes y pensé que a todos les pasaba".

Drama total


El padre de Alexander Acha cuenta que uno de sus momentos más amargos y dramáticos en el plano profesional llegó cuando uno de sus álbumes no pegó. Pocos lo entendieron, y anticipó el punto final con su primera discográfica, RCA, y se fusionó con CBS (hoy Sony Music).

"Estuve cinco años sin disco tras lanzar Ese Soy Yo (1992). Muy bueno y elaborado, con el corazón, pero se te va la cabeza al cielo y te perdiste. Se rompió la comunicación con el público. Si sufres una caída en tu todo, tienes que buscar cómo seguir, porque si pasan cinco años, no estás vigente. Si no estás vigente, te olvidan, sale otro, se preguntan por qué no saliste tú, pero viene el otro. Ese ha sido el momento más pesado de mi carrera".

Y el levantón


Después de Esta Aventura (1994), que fue con el que se despidió de CBS, y de haber debutado con PolyGram (hoy Universal Music) con Amor Total (1996), "El Bola", como le apodaban, sintió reivindicarse con un disco en el que Gian Marco le dio un tema que se volvería un éxito.

"(Reviví) con Sentirme Vivo (1999), que tenía también 'Corazón de Melao'. Fue irme a Italia, a (República) Dominicana. Le cambiamos el tono de cha cha cha a pop caribeño y funcionó muy fuerte, y fue muy bien recibido. Es muy luminoso, sumamente positivo, y fue el que me regresó a la búsqueda de nueva música y a ponerme en una nueva disquera".

Para ser recordado


Afirma que por más popular que una persona sea, no siempre es recordada como quiere o como quieren porque tiene que ver con impacto y generación, y que no es lo mismo un gran héroe político o una figura de impacto mundial que la mayoría de las celebridades.

"No creo que me recuerden en 50 años. El ser humano no se olvida de los grandes héroes, de los grandes monstruos, se hacen películas de ellos y van desapareciendo. Les digo a los chavos de hoy 'Jorge Negrete', 'Pedro Vargas', y no saben quiénes son. Lo mismo en el cine. Si me recuerdan como artista, que sea porque lo entregué todo, pero siempre hay que recordar que ven a un artista que en el escenario puede ser un ángel, pero se baja y es un diablo".

No la querían


Con su disco Entre Lunas (1988), el cantautor redefinió el concepto de la balada pop, y con Quisiera (1989) exploró las adaptaciones del italiano al castellano, en donde incluyó "La Chica de Humo", la cual ni algunos de los ejecutivos de su casa discográfica entendieron.

"Uno de los directivos me dijo: 'no va a funcionar, no va con el tiempo, con la época'. Y fueron muy insistentes en que no podía ser sencillo, que no tenía lo que se necesitaba para ser un éxito. Así salió la canción y así se convirtió en un hitazo. Ya cuando hablamos después, me dice: '¿ya ves?, sabía que le iba a ir bien'".

En forma física y mentalmente


Haber pasado de los ruedos y toros a los escenarios le dio al cantante una perspectiva profesional muy clara: la disciplina y dedicación que puso siempre en la preparación física las trasladó a su oficio de intérprete.

"Todo ese ejercicio, caminar, correr, subir una montaña, te da una satisfacción de hacerlo, quizás más allá de tus posibilidades; me quedé con esos hábitos. Tienes que cantar siempre, hay un sacrificio, hay un método, tienes que ser organizado y entregado. Cuando era torero lo aprendí y lo traje al mundo de la música".

Criado entre famosos


Hijo del torero y manager Raúl Acha Sáenz y de la concertista Conchita Martínez, Jesús Emmanuel Arturo, que son sus nombres de pila, creció entre famosos, ya que en su casa apreció las visitas de grandes de la música, el cine, la televisión y, en general, de las bellas artes.

"En mi casa estuvo don Pedro Vargas; la reina de la canción ranchera, Lola Beltrán, muchos amigos de mis padres, cantantes de la música de esa época, de flamenco; mi madre era artista. El mundo de la fama está alrededor tuyo, pero no te das cuenta. Cuando empezó la fama en mí, yo estaba más preocupado por que las canciones funcionaran y responderle a la compañía que por la fama".

Su propio salvador


De visita en un país sudamericano, cuyo nombre se reserva para no evidenciar al conductor ni al productor, Emmanuel vivió un revés que sólo él pudo resolver. En esa misma época, él mismo también salvó una de sus presentaciones en TV.

"Me dice el director (del canal) que iba a cantar las canciones donde venía 'Todo se Derrumbó Dentro de Mí' y le dije que no porque era de dos años atrás. Canté lo del disco que estaba promocionando (Tú y Yo, 1982) y le gustó al público joven. (Y en la misma época) era cuando se llevaban las cintas (grabadas) y cantabas encima de ellas. En una ocasión se le olvidaron al de la compañía disquera, pero yo las llevaba, siempre las cargaba, y así salvamos todo".