El exesposo de Britney Spears, Jason Alexander, salió públicamente en defensa de la cantante luego de su arresto por conducir presuntamente bajo los efectos del alcohol en California.

A través de redes sociales, Alexander -quien estuvo casado con la "Princesa del Pop" durante apenas 55 horas en 2004 tras una ceremonia en Las Vegas- pidió "bajar el ritmo" con las conclusiones que se han difundido mientras las autoridades continúan investigando el caso.

"Si los informes de que sopló 0.06 son ciertos, eso está por debajo del límite legal en la mayoría de los estados", escribió, en referencia a versiones que indican que Spears habría comentado a personas cercanas cuál fue su nivel de alcohol en sangre tras la detención.

De acuerdo con Page Six, autoridades localizaron una sustancia desconocida dentro del BMW que conducía Britney la noche del miércoles, la cual fue enviada a un laboratorio para su análisis, aunque hasta ahora se desconoce su naturaleza.

Ante ello, Alexander señaló que si en el organismo de la cantante solo hubiera medicamentos recetados legalmente, la interpretación del caso podría cambiar.

"Como mucho, lo que se está discutiendo ahora mismo podría equivaler a cargos menores, como conducción temeraria o simple posesión si se encontró alguna sustancia en el coche", agregó.

El exesposo de la cantante cuestionó que en internet ya se esté hablando de "conducir ebrio" y de otras versiones que, señaló, todavía no han sido confirmadas, y advirtió que este tipo de situaciones muestran cómo las narrativas mediáticas pueden salirse de control rápidamente.

"Los rumores se propagan más rápido que los hechos, y de repente alguien es juzgado antes de que la verdad sea clara. Britney Spears merece lo mismo que cualquier otra persona: hechos, justicia y el debido proceso", aseveró.

En otra publicación, Alexander cuestionó que algunos medios ya mencionen supuestos planes de tratamiento o rehabilitación cuando todavía no se conocen los resultados definitivos de los análisis.

Asimismo, aconsejó a la intérprete de "Oops!...I Did It Again" a replantear su entorno profesional y buscar tranquilidad lejos de la presión mediática.

"Si yo fuera ella, no haría caso a comentaristas ni a expertos de la industria que intentan manipular la historia. Reconsideraría seriamente todo el equipo directivo, me alejaría del circo de Hollywood y me centraría en lo que realmente importa: la paz, la privacidad y Dios.

"A veces lo más saludable es alejarse del ruido, vender la casa, irse de California y distanciarse de quienes se benefician del caos", finalizó.

Por su parte, Sam Asghari, el más reciente exesposo de Spears, consideró que quienes atraviesan momentos difíciles merecen privacidad, al tiempo que advirtió que la presión mediática puede complicar aún más la recuperación de alguien que intenta superar una situación complicada.

"Cuando se trata de personas que cometen errores, lo entiendo, pero creo que todos merecen privacidad y espero que la prensa haya aprendido del pasado (y) le brinde la privacidad que necesita", dijo Asghari en entrevista con Fox News.