Si a alguien se debe reconocer este Día Internacional del Doblaje, que se celebra mañana, es a Edmundo Santos, considera en entrevista vía Zoom el actor e historiador Salvador Nájar, quien tuvo la oportunidad de trabajar con él cuando tenía nueve años y de presenciar los inicios de esta profesión.


"Es una leyenda, un verdadero genio. Además, genio natural, porque él no fue a la universidad ni nada", describe Salvador a Edmundo (quien fue cercano al propio Walt Disney y su representante en el País).


"Él se embarcó, se fue en un barco, de cargador. En Nueva York se bajó, se quedó. Se juntó con un grupo de cuates, alquilaron un departamentito. Tenían un solo abrigo y lo usaba un día uno, otro día otro, y él cobraba poco dinero porque estaba de ascensorista, terminaba molido de los brazos", relata la voz en español de Guido Orefice en La Vida es Bella.


En 1940, en su programa de radio El Sartén y la Cuchara, emitido desde Tijuana, Santos desaprobó las adaptaciones al español de varios filmes de Disney.


"Hizo una crítica muy fuerte en Tijuana sobre la película de ese año que dice: 'Está mal, la música está mal. Los acentos no caen en donde cae el acento musical. Además, está mal estructurado, está mal esto, está mal lo otro'", cuenta Salvador (Rana René, Pepe le Pew), quien en enero de 2027 festeja 74 años de su debut en el doblaje.


Lo citaron en las oficinas de la compañía, en Burbank, California, para ver si podía hacer un mejor trabajo: le dieron las partituras de las canciones de Pinocho, entre ellas la que sería "La Estrella Azul".


"En el autobús de regreso (a Tijuana) empezó a escribir, en unas dos horas más o menos, llegando (envió por buzón) la respuesta. Se fueron de espaldas los de Disney y lo llamaron para que se quedara con ellos a dirigir todas sus cosas", rememora la voz en español de Cabo Rusty en La Aventuras de Rin Tin Tin.


Desde Los Ángeles se encargó de adaptar nuevamente las películas de Dumbo, Bambi y Pinocho, que habían sido trabajadas en Argentina.


Walt Disney también lo contrató como asociado en español en Saludos Amigos y Los Tres Caballeros, cintas con las que pretendían fortalecer lazos con Latinoamérica. De hecho, el empresario y animador estadounidense le puso a Edmundo el mote de "Panchito", como el personaje que representaba a México.


La primera cinta animada doblada en México fue La Cenicienta, en 1950. Se llevó a cabo en los Estudios Churubusco y la voz del personaje principal fue la de la actriz Evangelina Elizondo, quien ganó un concurso de radio de la XEW.

Santos, además de locutor, era bailarín, cantante, traductor, director, adaptador, actor y prestó su voz a personajes icónicos como Mickey Mouse y Goofy.


Desde 1943 hasta su muerte por un infarto agudo al miocardio, en 1977, fue el responsable de coordinar, dirigir y supervisar gran parte del doblaje en español de Disney: Alicia en el País de las Maravillas, Peter Pan, La Dama y el Vagabundo, La Bella Durmiente, Blanca Nieves y los Siete Enanos, La Espada en la Piedra y Los Aristogatos fueron algunos. Él implementó el llamado "acento neutro".


José Manuel Rosano, gran amigo de Edmundo, también destacó en el doblaje. Viajaba a Estados Unidos para hacer sus participaciones, como la voz de Walt Disney o Rod Sterling en La Dimensión Desconocida.


"Dagoberto de Cervantes era otro genio, pero del teatro, metido en Bellas Artes, la cultura. Él mejoró el doblaje porque metió a los actores de teatro", detalla Salvador, leyenda viva de este rubro.


Al principio, revela Nájar, también locutor y actor, elegían las voces en español por la fisonomía: "Creían que el parecido físico daba el parecido sonoro".


Salvador, también traductor y adaptador, de 82 años de edad, recalca que el doblaje nació por la necesidad comercial de llevar las películas sonoras a otros idiomas y mercados.


"Tenían muchas películas de 16 mm; entonces se les ocurrió alquilarlas. Todas eran nuevas para las empresas de televisión y vino un negociazo enorme.


"¿Cuál era el problema de esos telefilmes? El idioma era lo que les estorbaba para seguir haciéndose de mucho dinero", considera Nájar, quien dirigió proyectos de doblaje, como las tres primeras entregas de la saga Star Wars.


Anteriormente el talento, principalmente de radio, de la XEW, viajaba a ciudades como Nueva York o Los Ángeles para hacer doblaje.

Formación de actor

Luis Bayardo, de 90 años, resalta que, anteriormente, había más contacto con sus colegas: se reunían en un atril y "¡ay de aquel que se equivocara!", porque tenían que repetir el loop (o frase).


"Yo iba a ser doctor, porque mi papá era doctor, director de un hospital allá en Guadalajara. Yo decía 'quiero ser actor' y entonces me corrieron, porque en aquella época me decían 'vas a ser un cómico de la lengua', y venos ahora", rememora la estrella de las telenovelas Quinceañera, Colorina y Alcanzar una Estrella.


Para él, en el doblaje lo primordial es formarse como actor.


"Me llamaba mucho la atención desde niño el estar dando un mensaje a la mayoría de las personas, que inclusive han pagado un dinero por ir a verme a hacer tal personaje, a ver qué les deja ese personaje", indica el intérprete en español de Winnie the Pooh, Bernardo (Bernardo y Bianca), Hombre de Hojalata (El Mago de Oz) y Automan.

Luis Bayardo. Crédito: ANDI
Luis Bayardo. Crédito: ANDI

Bendición previa a la Chilindrina

María Antonieta de las Nieves considera que esta profesión es de lo "más difícil y más bonito que se puede hacer".


"De los 8 años a los 23 hice doblaje todos los días de mi vida y disfruté haciéndolo.


"Fue para mí una bendición y después caí en manos de Chespirito y fue otra bendición, jamás pensé que iba a ser tan famosa en todo el mundo por ese personaje de niña, yo soñaba que cuando fuera grande iba seguir haciendo doblaje e iba a dirigir, no me tocó, porque me encantaba, no llegué a tal grado y sí hice cosas muy importantes", mencionó en la inauguración de la exposición "Los Maestros del Doblaje", donde la honran y de la que fue madrina.


Ella prestó su voz a Batichica (Batman), Dorothy Gale (El Mago de Oz), Merlina Addams (Los Locos Addams), Eddie Munster (La Familia Munster), Pebbles y Bamm-Bamm (Los Picapiedra), por mencionar a algunos.

María Antonieta de las Nieves. Crédito: ANDI
María Antonieta de las Nieves. Crédito: ANDI

Unión con el mundo

"El doblaje une al mundo", considera Romina Marroquín, voz en español de personajes como Anna (Frozen), Judy Hopps (Zootopia), Giselle (Encantada y Desencantada).


Su argumento es que sin esto sería difícil comprender las películas o series en inglés u otros idiomas, como el japonés o chino.


Marroquín considera, entre otros, a Francisco Colmenero como una de sus inspiraciones.


"El primer día que llegué a hacer doblaje, no me habían dicho quién me iba a dirigir, pero cuando entré, lo vi y escuché su voz, yo dije 'madre santa, es el señor Colmenero, ¿qué voy a hacer?'. Salí de la sala empapada, como si me hubiera metido a una alberca del sudor y del estrés, del nervio de que Colmenero me dirigiera", compartió la también cantante.


Para ella es una bendición poder dedicarse a esta profesión, en la que lleva 20 años.

Crédito: Especial | Agencia Reforma
Crédito: Especial | Agencia Reforma