Cd. de México.- En un futuro no muy lejano, el sistema de justicia en Estados Unidos está fuertemente determinado por una inteligencia artificial (IA) llamada Tribunal de la Misericordia, encargada de decidir la inocencia o culpabilidad de los acusados.
Sin Piedad (Mercy), que el jueves llega a los cines, presenta al detective Chris Raven (Chris Pratt), un hombre acusado del homicidio de su esposa que deberá enfrentar un juicio contrarreloj ante la Jueza Maddox (Rebecca Ferguson), una entidad creada por la IA. Para probar su inocencia, Raven deberá reunir las pruebas suficientes antes de que el sistema emita una sentencia definitiva.
Este thriller criminal de ciencia ficción, dirigido por Timur Bekmambetov (Night Watch, Ben-Hur) y producido por Charles Roven, retrata a un policía que abraza su humanidad y la tecnología para potenciar sus habilidades.
"Muchas veces los policías que vemos en el cine son versiones exageradas de la realidad, y lo que son capaces de hacer resulta un poco inverosímil. Pienso en esos tipos a lo Sherlock Holmes, que pueden procesar un millón de cosas al mismo tiempo; esos son los más atractivos de ver en pantalla.
"En la vida real, las personas no tienen la misma velocidad de procesamiento que una IA, así que presentar a un policía que es un ser humano claramente imperfecto y quebrado, que depende de la tecnología, para obtener esa capacidad, era importante", explicó Pratt ayer, en entrevista.
Ambientada en el centro de Los Ángeles, una zona de comunidades diversas y criminalidad cotidiana, esta tecnología promete mayor eficacia, pero también abre un debate más amplio sobre soberanía, privacidad y control.
El director y el productor explicaron que la idea del filme nació hace siete años, cuando la IA no dominaba todavía el debate público ni se percibía como una amenaza seria.
"Hace siete años era una fantasía de ciencia ficción, pero hoy es casi una realidad, y puede ser muy aterradora o quizás prometedora. Esta película no te dice si esto está bien o mal: te muestra algunos de los problemas a los que nos enfrentamos", señaló Roven.
"Estamos perdiendo empleos, control, y nadie sabe qué va a pasar. Y no se trata solo del cine, sino de todo. Por mucho que queramos que la IA acierte siempre, no ocurre. Los humanos tampoco lo hacemos. Además, la IA no es solo una herramienta: si toma decisiones, se convierte en un sujeto y deja de ser únicamente un instrumento", añadió Bekmambetov.
Atado de pies y manos, Raven se apoya en su colega Jacqueline "JAQ" Diallo (Kali Reis) para intentar descubrir al asesino, una investigación que detona una serie de revelaciones que apuntan a las verdaderas motivaciones del crimen.
"Hay que reconocer que el sesgo humano ha tenido un impacto negativo en el sistema legal durante mucho tiempo. Hay malos policías que creen estar haciendo lo correcto basándose solo en su intuición. Mi personaje busca justicia a partir de su propia experiencia con la injusticia", concluyó Reis.