La Ópera Nacional de Washington (WNO, por sus siglas en inglés) anunció que romperá su histórica relación con el Kennedy Center, recinto que ha sido su casa desde 1971, marcando el fin de una colaboración de más de cinco décadas con uno de los espacios culturales más emblemáticos de Estados Unidos.
En un mensaje publicado en su nuevo sitio web, la compañía informó que su Junta Directiva y su equipo ejecutivo decidieron rescindir el Acuerdo de Afiliación de 15 años que mantenían con el centro desde 2011, y que trasladarán sus producciones a nuevas sedes para operar nuevamente como una entidad totalmente independiente.
"Con motivo del 70.º aniversario de la Ópera Nacional de Washington, hemos tomado la difícil decisión de seguir caminos separados", señaló la institución, que reconoció el prestigio y el valor simbólico que representó formar parte del Kennedy Center durante décadas.
Aunque el comunicado no menciona directamente al presidente Donald Trump, la Junta sí aludió a un "cambio drástico" en el rumbo del centro de artes escénicas, así como a la adopción de un nuevo modelo de negocio que, según la ópera, no es compatible con el funcionamiento habitual de las compañías de ópera sin fines de lucro.
Por su parte, el Kennedy Center confirmó la separación en un comunicado propio, argumentando que la decisión responde a una relación financiera complicada.
"Creemos que este es el mejor camino a seguir para ambas organizaciones y que permitirá decisiones responsables que apoyen la estabilidad financiera y el futuro a largo plazo del Trump Kennedy Center", señaló la institución, ya bajo su nueva denominación.
La salida de la WNO se suma a una ola de cancelaciones y distanciamientos por parte de artistas y productores tras el cambio de nombre del recinto. En semanas recientes, figuras como Béla Fleck, el compositor de Wicked, Stephen Schwartz, y el tradicional Christmas Eve Jazz Jam retiraron sus presentaciones del lugar.
Chuck Redd, director del Jazz Jam desde 2006, explicó que decidió cancelar el evento tras ver el cambio de nombre reflejado tanto en el sitio web como en el edificio.
En la misma línea, Lin-Manuel Miranda canceló la reposición de Hamilton, prevista para la primavera de 2026, al afirmar que "el Kennedy Center ya no es lo que conocíamos" y que su espíritu fundacional ha sido alterado.
Estas decisiones se suman a protestas previas ocurridas a inicios de año, cuando al menos 26 funciones fueron canceladas, muchas de ellas por los propios artistas, en rechazo a los cambios administrativos y simbólicos del recinto.
En febrero, Issa Rae también retiró una presentación, citando una "violación de los valores" que históricamente había representado la institución.
Pese a la ruptura, la Ópera Nacional de Washington reiteró su compromiso de continuar su labor artística y celebrar su 70.º aniversario como una compañía productora independiente y sin fines de lucro, abriendo una nueva etapa fuera del Kennedy Center.