Cd. de México.- Ben es un encantador, seductor y simpático chimpancé que enamora a quien se le ponga enfrente, pero se transforma luego de una mordida de mangosta, para convertirse en un monstruo asesino.
Primate es el nombre del filme de Johannes Roberts, que llega mañana a salas del País, y que sigue las atrocidades que comete el malvado simio en la casa de lujo de la familia que lo acogió, y donde todos se aferran a la única fobia que tiene la criatura: el agua.
"El mono es el origen de la especie humana y también es un gran aliado, aunque en esta historia es el verdugo, el terror, por el simple hecho de que una enfermedad lo transforma en un peligro", comparte Roberts en entrevista.
Al simpático animal lo adoptó una investigadora recién fallecida y se quedó al cuidado de su viudo, Adan (Troy Kotsur), y de las hijas de ambos, Lucy (Johnny Sequoyah) y Erin (Gia Hunter).
Luego de que Lucy se muda para vivir su duelo y emprender nuevos estudios, regresa a su hogar junto con unas amigas, Hannah (Jessica Alexander) y Victoria Wyant (Kate), para pasar una temporada de ensueño: piscina y descanso.
"Hay una intersección de emociones con los relatos de las hermanas y del papá. Aunque siempre pensamos en familias perfectas, solemos encontrar que hay puntos de diferencia que nos dan mucho para abordar, para debatir, y esto sucede con las hermanas y el papá", puntualiza el británico.
El director de Resident Evil: Bienvenidos a Raccoon City y Terror a 47 Metros coescribió el guion con Ernest Riera, con quien acordó maximizar los potenciales de miedo alrededor de las reacciones del chimpancé, cuidando siempre la polémica por el maltrato animal.
"Es una situación ficticia, es un juego de emoción y suspenso, pero no busca generar polémica con el trato a los animales, o en relación con lo que pensarían de este tipo de situaciones en la vida real, porque insisto, es ficción.
"Mi interés va mucho más allá, y la propuesta es sobre el miedo que te genera la reacción de un ser desconocido que teóricamente conoces por familiaridad, por vínculo emocional, pero todo se rompe cuando es contagiado por una enfermedad", subraya.
Entonces es cuando todo se vuelve una tragedia en la casa de la familia de Adan, quien es sordomudo: él se fue a una presentación de su libro, un amigo quiso salvar a las chicas y fue asesinado por el mono y ellas no tiene manera de usar su teléfono para pedir ayuda.
Ben mató al especialista que fue a revisarlo por su conducta errática, y de pronto orilló a que todo sobreviviente de la casa se quedara aislado en la alberca, porque le tiene miedo al agua. ¿Siguiente paso? Arreglárselas para que las chicas puedan buscar comunicarse con el anhelado 911.
"Ben es muy agradable desde el punto de vista como mascota y lo que le pasa es trágico. El suspenso que se maneja alrededor de sus reacciones es lo que le da muchísimo valor a la narrativa porque en todo momento estamos esperando a ver si hay alguna conexión con las hermanas que lo acogieron en su hogar", finaliza el director.