Cd. de México.- La gala Cine por la Paz, celebrada en la actual edición del Festival Internacional de Cine de Berlín, reunió a figuras políticas y del espectáculo en una noche marcada por la presencia de Hillary Clinton y Kevin Spacey.
De acuerdo con Variety y The Hollywood Reporter, ambos asistieron como parte del grupo de personalidades de alto perfil que cada año acude a la ceremonia dedicada a reconocer películas con impacto social y político.
La ex secretaria de Estado de Estados Unidos participó en el encuentro junto a líderes internacionales y activistas, en un contexto donde el evento, celebrado en el hotel Adlon, en paralelo a la Berlinale, busca combinar diplomacia cultural y cine con causas humanitarias.
Kevin Spacey, por su parte, se dejó ver en la alfombra de la gala como uno de los asistentes más comentados de la noche, en una de sus apariciones públicas más recientes.
La ceremonia, conducida por Bob Geldof, se llevó a cabo la noche de este lunes y reunió a invitados del ámbito político, cultural y cinematográfico para entregar los reconocimientos anuales de la fundación Cinema for Peace.
Entre los asistentes también se encontraban cineastas, productores y figuras vinculadas a proyectos con temática social, además de homenajeados, como el ex general israelí Noam Tibon.
Rechaza cineasta su premio
Uno de los momentos centrales de la noche fue la entrega del premio a la "película más valiosa" para La Voz de Hind Rajab, de la cineasta tunecina Kaouther Ben Hania.
El filme, que recrea los intentos de rescate de una niña palestina de cinco años fallecida durante la ofensiva israelí en Gaza en 2024, fue reconocido por su impacto humanitario y político dentro del circuito internacional.
Al recibir el galardón, Ben Hania aprovechó el escenario para emitir un discurso crítico sobre la guerra en Gaza y subrayar la responsabilidad del cine frente a los conflictos contemporáneos; incluso declaró que no se llevaría el premio consigo como gesto simbólico.
"Justicia significa rendición de cuentas. Sin rendición de cuentas, no hay paz. El ejército israelí mató a Hind Rajab; mató a su familia; mató a los dos paramédicos que acudieron a salvarla, con la complicidad de los gobiernos e instituciones más poderosos del mundo", señaló la realizadora durante la ceremonia.
"Me niego a permitir que sus muertes se conviertan en el telón de fondo de un discurso cortés sobre la paz. No mientras las estructuras que las permitieron permanezcan intactas. Por eso, esta noche no me llevaré este premio a casa. Lo dejo aquí como recordatorio. Y cuando la paz se busque como una obligación legal y moral, basada en la rendición de cuentas por el genocidio, entonces regresaré y la aceptaré con alegría".
La distinción a La Voz de Hind Rajab se convirtió así en el eje político y mediático de una gala que, más allá de sus asistentes de alto perfil, estuvo marcada por el debate en torno al papel del cine en tiempos de crisis global.