El gasto social de los estados se aceleró de forma sostenida en los últimos cinco años y ya consume una mayor parte del gasto operativo, reduciendo su espacio fiscal, advirtió Moody's Local México.
En un reporte publicado este 3 de septiembre, la calificadora indicó que el gasto social de los estados calificados por esta agencia creció de manera importante de 2022-2025, con una tasa promedio anual de 17 por ciento, cifra que supera el crecimiento promedio de los ingresos operativos en general, que fue de 12 por ciento.
El gasto social también superó el crecimiento promedio de sueldos y salarios, que fue de 9 por ciento, y que históricamente ha sido el rubro de gasto que más ha generado presión, reflejando una mayor priorización del gasto social.
Las pensiones y jubilaciones crecieron a un ritmo de 5 por ciento anual, los subsidios 9 por ciento y las ayudas sociales 38 por ciento.
En promedio, el gasto social pasó de 5.6 por ciento del total del gasto operativo en 2022, a 7.2 por ciento en 2025, dimensionó la calificadora.
El gasto social son los egresos no etiquetados que los estados destinan para el financiamiento del pago de pensiones y jubilaciones, subsidios y ayudas sociales.
Aunque este gasto depende de los ingresos disponibles, algunos estados tienen poco margen para absorberlo.
"El mayor foco de presión son las ayudas sociales, el rubro que más ha crecido y que puede volver más rígido el gasto, ya que las presiones políticas dificultan recortarlo en periodos de menores ingresos", indicó Moody's Local México.
El fuerte crecimiento del gasto social, resaltó, tiene como gran ejemplo el año 2024, que ilustra su creciente presión sobre los balances operativos de los estados.
Ese año, el gasto social aumentó 44 por ciento, mientras que el margen operativo promedio de los estados calificados se deterioró 1.5 puntos porcentuales.
"Aunque esta dinámica no explica por sí sola el desempeño operativo, sí evidencia que una aceleración del gasto social, en particular cuando los ingresos crecen en un menor ritmo, reduce la capacidad de los estados para absorber choques, financiar otras prioridades -como inversión pública- y preservar flexibilidad financiera.
"De mantenerse esta tendencia, el gasto social podría convertirse en una fuente más relevante de presión crediticia para el sector", alertó la calificadora.
El análisis de Moody's muestra que los estados que han mostrado crecimientos nominales importantes en su gasto social entre 2021 y 2025 son: Quintana Roo con 12.7 veces, Nayarit con un crecimiento de 10 veces, Sonora con 5.8 veces, Baja California con 4.6 veces, y Guanajuato con 4.5 veces.
El gasto social en promedio creció 3.4 veces en 2025 respecto 2021, sin embargo, hay estados que lo aceleraron, lo que puede ejercer presión negativa en sus balances operativos.
Para 2026, en términos generales, los estados calificados presupuestaron un crecimiento promedio de solo 0.4 por ciento para gasto social, lo cual permitirá reducir la presión en el gasto operativo, por lo que no esperamos un deterioro significativo en los balances operativos por lo menos en este ejercicio, sin embargo, permanecerá en niveles elevados.
Las ayudas sociales contribuyen a reducir rezagos sociales, pero también pueden aumentar la rigidez presupuestal de los estados, dado que suelen ser política y socialmente difíciles de recortar.