Tras la propuesta del Gobierno federal de limitar deducciones empresariales, se prometió avanzar con un decreto para exentar a las empresas con bajo margen de utilidad, explicó Guillermo Rosales, presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA).

En el cierre de Foro Automotor 2026, el directivo explicó que, tras un encuentro con Raquel Buenrostro, Secretaria Anticorrupción y Buen Gobierno de México, el sector distribuidor argumentó que el bajo crecimiento económico nacional pone mayor presión sobre los contribuyentes cautivos y obliga a quienes ya cumplen a reforzar la recaudación fiscal.

Por ello, tras una serie de encuentros con la Secretaría de Hacienda, con el subsecretario de Ingresos y, en especial, con Raquel Buenrostro, Secretaria de Anticorrupción y Buen Gobierno, designada por la presidenta Sheinbaum como eje de la mesa de conversación con el sector privado sobre la propuesta al límite de deducciones, se propuso un decreto futuro para aliviar la presión sobre las empresas de menores ganancias, especialmente considerando que la propuesta en la Miscelánea Fiscal 2027 será aprobada sin cambios.

"Se nos está dejando un espacio para que, a través de un decreto emitido por el Ejecutivo, se reconozcan actividades como la nuestra, de bajo margen, no por abuso, sino como parte del modelo de negocio; nos permitan atenuar, mitigar el impacto de esta modificación a la ley del Impuesto Sobre la Renta", explicó Rosales.

La medida sería anunciada antes de cerrar este año, aunque no se detalló más información al momento.

A través de las reuniones con representantes del Gobierno, AMDA ha expresado que la venta de vehículos en México es una actividad de bajo margen de utilidad, por lo que el límite a las deducciones impacta directamente en los ingresos.

El titular de la AMDA consideró que la medida, derivada de la urgencia de una mayor recaudación y la necesidad de reducir el déficit fiscal, sin modificar el esquema de gasto del Gobierno, obliga a apretar.

"Esto se inscribe en un marco en el cual la economía mexicana se encuentra, digamos que, en una fase de estancamiento, que con el mediocre crecimiento del PIB, poco margen ha tenido para incrementar la recaudación, en coexistencia con un incremento de los requerimientos de gasto", expresó el directivo.

"En este contexto estamos siendo sujetos a una presión exagerada los contribuyentes cautivos, tanto personas físicas como las personas morales que sí cumplen con el pago de sus obligaciones fiscales".