Estado de México.- Aún no es Día de Muertos, pero el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) luce "fantasmagórico": pasillos desiertos o poco transitados por viajeros, locales desocupados y bandas transportadoras fuera de servicio contrastan con la amplitud de sus instalaciones, a más de cuatro años de su inauguración.

En distintos puntos del aeropuerto de Santa Lucía, en el Estado de México, las salas de espera registran poca actividad, los mostradores de documentación permanecen sin filas y el tránsito de pasajeros se concentra en determinados horarios, constató Grupo REFORMA en un recorrido.

La baja afluencia contrasta con la capacidad de la infraestructura y mantiene el reto de consolidar al aeropuerto como una alternativa para los viajeros de la Zona Metropolitana del Valle de México.

El panorama también alcanza a la actividad comercial: locales destinados a restaurantes, tiendas de conveniencia y franquicias permanecen cerrados o desocupados, mientras algunos espacios exhiben anuncios de renta.

A las áreas con poca actividad se suman equipos de movilidad que, de acuerdo con las observaciones realizadas en el lugar, permanecen apagados o con señalamientos de mantenimiento.

Algunas bandas transportadoras inactivas, acordonadas con objetos para impedir el paso, obligan a los pasajeros a recorrer a pie largos corredores con su equipaje.

Así, aunque el AIFA mantiene operaciones y atiende las rutas programadas, el aprovechamiento de sus instalaciones sigue siendo uno de sus principales desafíos.

Juan Antonio José, consultor en aviación, consideró que aunque el AIFA continúa ofreciendo una de las mejores experiencias aeroportuarias del País en términos de agilidad, espacios amplios y oferta de servicios para los pasajeros, el recinto ha comenzado a mostrar signos preocupantes de descuido en su mantenimiento preventivo y correctivo.

El especialista señaló que, tras recorridos recientes por la terminal de Santa Lucía, se perciben fallas en la conservación de infraestructura clave como escaleras y aceras eléctricas, pisos deteriorados, acumulación de polvo y zonas del estacionamiento en condiciones de descuido.

"Noté una suerte de abandono en instalaciones y equipos. No le están dando el debido mantenimiento a las aceras eléctricas, algunos pisos y áreas comunes", comentó en entrevista.

En un aeropuerto con distancias tan largas, dijo, si no funcionan las aceras caminadoras, se afecta directamente al pasajero.

El especialista expuso que el AIFA enfrenta una paradoja operativa entre la baja demanda de unas áreas y la saturación de otras.

Por ejemplo, las salas de última espera y el lado aire presentan subutilización, pues están operando aproximadamente al 25 por ciento de su capacidad total y utilizando sólo cerca de 10 de las más de 20 posiciones de contacto disponibles simultáneamente, destacó Juan Antonio José.

En tanto, las áreas de documentación y carga muestran altos niveles de ocupación. La zona de mostradores para el registro de equipaje tiene un uso cercano a 75 por ciento, complicando la asignación de espacios para la llegada o expansión de nuevas aerolíneas, consideró.

De enero a julio de este año, el AIFA ha sido utilizado por 4 millones 324 mil 240 pasajeros nacionales (95.09 por ciento) e internacionales (4.91 por ciento), a través de 32 mil 552 operaciones.