En marzo, el precio de la canasta básica en el estado descendió a 2 mil 152 pesos, tras haber alcanzado los 2 mil 282 pesos en febrero. A pesar de esta ligera baja, el costo siguió por encima del promedio nacional de 2 mil 85.33 pesos.
El reporte mensual de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec) señaló que el precio de la canasta básica alimentaria en enero fue de 2 mil 201 pesos.
El costo promedio en el país resultó en 2 mil 85.33 pesos al aumentar su precio en promedio 22.91 pesos, lo que significa una variación al alza de 1.11 por ciento.
Los cinco estados con mayor incremento en la canasta básica fueron Campeche (15.58 por ciento), Durango (6.06 por ciento), Tamaulipas (5.92 por ciento), Quintana Roo (4.63 por ciento) y Coahuila (4.15 por ciento).
Por otro lado, el Estado de México registró el costo más alto con 2 mil 353 pesos, seguido de Nayarit ($2 mil 319), Tabasco ($2 mil 307), Colima ($2 mil 301) y Durango ($2 mil 293).
Con mayores alzas
Durante el último mes, el tomate encabezó el alza de precios con un aumento del 60.29 por ciento, al pasar de 28.13 pesos a 45.09 pesos. Le siguieron el limón, con un incremento del 20.13 por ciento (de $36.16 a $43.44); el tomate verde, con un 10.22 por ciento (de $42.95 a $47.34); el pollo entero, con un 4.43 por ciento (de $77.38 a $80.81), y la papa, con un 4.05 por ciento (de $33.05 a $34.39).
“Si consideramos que en México las familias están integradas en promedio por cuatro personas, el gasto mensual en alimentos supera los 10 mil pesos tomando en cuenta que, de acuerdo con el Inegi, cada persona debe destinar al menos 2 mil 516 pesos mensuales para cubrir sus alimentos básicos en zonas urbanas. Bajo esta referencia, para millones de hogares que viven con un salario mínimo ($9 mil 582.47), el ingreso ni siquiera alcanza para cubrir el costo de la alimentación básica”, explicó Cuauhtémoc Rivera, presidente de Anpec.
Empuja alimentación otros gastos indispensables
Esto significa que otros gastos indispensables del hogar quedan fuera del presupuesto, como salud, educación, transporte, vivienda, ropa o esparcimiento. Esta situación refleja la difícil realidad económica que enfrentan muchas familias mexicanas para quienes alimentarse todos los días representa un gran esfuerzo.
Advirtió que los conflictos armados terminarán por encarecer los alimentos hasta en un 40 por ciento a partir del encarecimiento del petróleo y la complicación que esto provoca en las cadenas de producción y suministro de los insumos que mueven el mercado global y que los pueblos demandan.
“De cara a 2026, la perspectiva apunta a un escenario en donde el costo de los alimentos seguirá estando por encima del salario mínimo, presionando con esto la inflación y afectando directamente a las familias que día a día luchan por llevar sustento a sus hogares”, sentenció Rivera.