Un choque en los costos operativos derivado de los altos precios del gas natural provocaría un estrés temporal en la calidad crediticia de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) durante su plan de expansión a 2030, señala un reporte de Moody's Ratings.
"A medida que México depende cada vez más de las importaciones de gas natural de Estados Unidos, un choque de precios tensionaría la calidad crediticia individual de CFE cuando se combina con los riesgos de ejecución del plan de expansión, a pesar de que la empresa cubre parte de su consumo diario de gas natural con opciones de compra.
"Unos costos operativos superiores a lo esperado, combinados con excesos en el gasto de capital financiados con deuda y un retraso en la recuperación de costos a través de las tarifas, comprimirían el Ebitda de la CFE, debilitarían su liquidez y deteriorarían sus métricas crediticias clave", señala la calificadora.
Consideró que CFE enfrentaría un sobrecosto de 150 por ciento en el desarrollo de turbinas de gas de ciclo combinado y un aumento de 10 por ciento en proyectos renovables, de transmisión y distribución.
"La CFE puede gestionar los riesgos de ejecución asociados con su plan de inversión de 30 mil millones de dólares hasta 2030, pero su dependencia del gas natural añade volatilidad a los márgenes", manifestó.
Aunque en programas de gasto ampliaría la producción de electricidad de México y mejoraría la confiabilidad de la red, cualquier aumento en el precio del gas natural, gran parte del cual el País debe importar, aumentaría el estrés crediticio de CFE derivado de cualquier sobrecosto de proyecto más allá de su riesgo de ejecución, añadió.
Moody's indicó que el plan de expansión de CFE se desarrolla en un entorno global que incluye las políticas arancelarias estadounidense y restricciones de suministro para equipos de turbinas de gas, lo que aumenta los costos de importación y los posibles retrasos en la puesta en marcha.
Reconoció que la calidad crediticia de CFE se beneficia de una elevada probabilidad de apoyo gubernamental, que coloca a la empresa en cuatro veces el nivel que una entidad estatal sin apoyo gubernamental.
"Por ahora, el crecimiento de la demanda y los precios relativamente bajos del gas natural respaldan la calidad crediticia individual actual de CFE, pero la empresa es vulnerable a la ejecución de su programa de inversión y una dependencia del gas natural que hace que sus costos operativos sean volátiles", añadió.