El esquema de desarrollos mixtos planteado por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) podría enfrentar obstáculos para atraer inversión privada debido a un desequilibrio en la distribución de riesgos, advirtieron especialistas.

Bajo el modelo presentado, la empresa estatal aportará terrenos, gestión de permisos y contratos de compra de hasta 70 por ciento de la energía generada durante 25 años, mientras que los socios privados deberán financiar por completo la construcción de las centrales y asumir la ejecución del proyecto hasta su entrada en operación.

El 30 por ciento restante de la electricidad podrá comercializarse en el mercado.

Carlos Flores, experto en energía, señaló en entrevista que la inversión inicial de CFE reduce ciertos riesgos para los inversionistas y puede facilitar el acceso a financiamiento.

"Sin embargo, el principal problema está en la distribución del riesgo, que no parece equilibrada. Aunque CFE no aporta capital, automáticamente conservaría 54 por ciento de la propiedad del proyecto, mientras que el socio privado, que asume toda la inversión, tendría sólo 46 por ciento.

"Esta asimetría genera incertidumbre y puede limitar el interés de inversionistas, quienes normalmente buscan una correlación clara entre capital aportado, riesgos asumidos y participación accionaria", agregó.

Consideró que la meta de incorporar 6 mil 500 MW podría no alcanzarse si CFE no incorpora las observaciones del sector privado en el diseño final del esquema.

"El éxito dependerá de la disposición que tenga CFE para mostrar flexibilidad", apuntó.

Por su parte, la especialista en energía Rosanety Barrios afirmó que, aunque en el papel el modelo es viable, en la práctica las empresas deberán realizar estimaciones financieras muy precisas para garantizar la recuperación de su capital.

Explicó que si bien la CFE comprará 70 por ciento de la energía a un precio conocido, el 30 por ciento restante deberá colocarse en el mercado, lo que implica un riesgo si no se obtiene un precio competitivo.

Añadió que, ante una mayor percepción de riesgo, los inversionistas tenderán a encarecer
sus ofertas, lo que podría comprometer la viabilidad comercial de los proyectos y poner en duda la recuperación total de la inversión.

Eugenio Amador Quijano, director corporativo de Finanzas de CFE, informó en redes sociales que los interesados tienen hasta el 20 de febrero para manifestar formalmente su interés en participar.

Se prevé que la construcción de las centrales inicie en noviembre de este año.

Los criterios de selección considerarán variables económicas y financieras como monto de inversión inicial, tasa de retorno, plazo de salida, precio de la energía que adquirirá CFE, capacidad de inversión y experiencia en el desarrollo y operación de proyectos renovables, entre otros.