Chihuahua, Chih.- Cuatro jóvenes chihuahuenses viajarán a Buenos Aires, Argentinca para representar a México en el Panamericano de Wushu-Kung Fu, que se desarrollará del 8 al 12 de octubre.
Entre ellos se encuentra Mario Alejandro Álvarez Ruiz, integrante de la Asociación XINJU, quien competirá en la categoría varonil mayor de 18 años en las modalidades de Chang Quan, Daoshu y Gunshu.
Su participación representa también un paso importante para XINJU, que desarrolla un nuevo proyecto para incursionar en el Wushu contemporáneo, con la intención de ampliar las modalidades y oportunidades competitivas de sus alumnos.
Junto con Mario viajarán tres jóvenes integrantes de la Asociación de Wushu del Estado de Chihuahua, pertenecientes a la Escuela de Wushu Central, quienes competirán en la modalidad de Sanda.
Se trata de Alexa Félix Pérez, de 12 a 14 años y 39 kilogramos; Joseline Nevárez Torres, de 12 a 14 años y 48 kilogramos, y Axel Carreón Ojeda, de 12 a 14 años y 42 kilogramos.
Los tres son jóvenes promesas de las categorías infantil y junior de alto rendimiento.
Para ellos, la competencia no comenzó cuando recibieron la noticia de su convocatoria. Comenzó mucho antes, durante los entrenamientos, cuando tuvieron que aprender a soportar el cansancio, corregir errores, repetir técnicas y mantenerse concentrados.
Detrás de cada uno hay horas de preparación y también familias que han acompañado el proceso, maestros que han corregido cada movimiento y compañeros que han compartido el esfuerzo.
El viaje a Argentina será entonces mucho más que una competencia, será la oportunidad de comprobar hasta dónde puede llevarlos la disciplina.
Mientras estos jóvenes preparan sus maletas para viajar a Argentina, en Chihuahua la comunidad de XINJU continúa creciendo.
Actualmente, la asociación cuenta con más de 440 alumnos distribuidos en diferentes sucursales del estado y municipios como Ciudad Cuauhtémoc, y ahora se prepara para abrir una nueva sede en la capital.
La nueva escuela estará ubicada en Plaza San Cristóbal, Calle Arroyo Naragua 1801, colonia Los Arroyos, y tendrá como responsable de la formación marcial a Javier Arturo Lira Luna.
La inauguración está programada para el sábado 10 de octubre a las 3:00 de la tarde, con una exhibición de Wushu-Kung Fu.
La nueva sucursal contará además con el respaldo y afiliación de la Asociación de Wushu del Estado de Chihuahua, presidida por Ricardo Núñez.
Así, mientras unos jóvenes se preparan para cruzar la frontera y representar a México en un campeonato internacional, en Chihuahua se abre otra puerta para quienes apenas comienzan.
Tal vez entre los nuevos alumnos haya niños que todavía no saben hasta dónde pueden llegar.
Pero ese es precisamente el camino del Wushu: primero aprender disciplina, después dominar la técnica y, con el tiempo, descubrir que los límites muchas veces están mucho más lejos de lo que uno imaginaba.
Wushu, una disciplina que forma carácter
Más que golpes y patadas, el arte marcial chino enseña disciplina, respeto, autocontrol y constancia; cuatro jóvenes de Chihuahua viajarán al Panamericano de Buenos Aires
Antes de aprender a lanzar un golpe, ejecutar una patada o enfrentarse a un contrincante, quien comienza a practicar Wushu aprende algo fundamental: disciplina.
Aprende a llegar puntual al entrenamiento, a escuchar a su maestro, a respetar a sus compañeros y a repetir una y otra vez un movimiento hasta conseguirlo. Aprende también que una caída no significa fracasar, sino levantarse y volver a intentarlo.
Ese es uno de los principales valores que busca transmitir la Asociación XINJU Wushu-Kung Fu, una comunidad que ha encontrado en las artes marciales chinas una herramienta para formar no solamente atletas, sino también personas con mayor seguridad, responsabilidad y control sobre sí mismas.
El Wushu, palabra que significa literalmente “arte marcial” en chino, no es un solo estilo. Es un concepto que reúne cientos de sistemas tradicionales y modernos de artes marciales chinas, desarrollados a lo largo de la historia.
Con el tiempo surgieron diferentes escuelas y estilos, algunos enfocados en la fuerza física, velocidad y potencia, y otros en el equilibrio, la respiración, la energía y el control corporal.
Entre los estilos tradicionales se encuentran el Shaolin, reconocido por sus posturas, fuerza y patadas; el Wing Chun, caracterizado por su velocidad y trabajo a corta distancia; y el Hung Gar, que destaca por sus posiciones firmes y movimientos poderosos. También existen estilos inspirados en animales, como el tigre, el mono y la mantis religiosa.
Pero independientemente del estilo, hay una enseñanza que se repite: la técnica sin disciplina no es suficiente.
En los niños, el Wushu puede convertirse en una forma de aprender desde temprana edad a respetar reglas, controlar sus emociones y entender que los resultados requieren esfuerzo.
En los jóvenes, la disciplina marcial puede ayudarles a canalizar su energía, mejorar su condición física y establecer metas. Para los adultos, además de ser una actividad deportiva, representa una oportunidad para mantenerse activos y trabajar la coordinación, concentración y bienestar físico.
Cada entrenamiento tiene un propósito.
Cada repetición busca perfeccionar un movimiento.
Cada corrección del maestro tiene detrás la intención de hacer crecer al alumno.
Por eso, dentro de las artes marciales chinas, la figura del Sifu, como se conoce al maestro o instructor, tiene un significado especial. No se trata únicamente de enseñar técnicas de combate, sino de acompañar al alumno en un proceso de aprendizaje donde el respeto, el autocontrol y la responsabilidad forman parte de la práctica diaria.
En XINJU, este trabajo es encabezado por José Alfredo Lira Villagrán, responsable de la asociación, mientras que los instructores y Sifu tienen la tarea de llevar esos principios a las nuevas generaciones.